“Acá venimos a divertirnos, a jugar con amigos y a compartir”, expresaron los protagonistas, quienes destacaron el excelente trato recibido y la tradicional hospitalidad de la ciudad.
El encuentro, que se juega en formato amistoso pero con toda la garra del rugby de contacto, contó con partidos, asados y momentos de reencuentro entre jugadores que mantienen viva la pasión por este deporte más allá de la competencia.
Además, el rugby femenino tuvo un lugar central con la presentación de Las Dogas, que se midieron con sus pares de Trevelin. El equipo regresó hace 8 meses y busca sumar nuevas jugadoras. “El rugby es compañerismo puro. Si no hay trabajo en equipo, no funciona”, expresaron las jugadoras, quienes invitaron a sumarse a los entrenamientos los miércoles, viernes y sábados.
De esta manera, Esquel volvió a convertirse en sede de un evento que combina deporte, amistad y tradición, con la promesa de que “haya nieve o haya tulipanes, el rugby classic siempre volverá a la ciudad”.
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