“¿Y si la próxima soy yo?”: la dura reflexión de una estudiante de Esquel sobre los femicidios y el miedo cotidiano

Nayla Daut tiene 17 años y es vicepresidenta del Centro de Estudiantes de la Escuela 713. En el marco de Ni Una Menos, habló del impacto que le generan los recientes femicidios, las medidas de seguridad que las jóvenes incorporan a diario y la necesidad de sensibilizar a toda la sociedad. No te pierdas la entrevista completa en esta nota.

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Tiene 17 años. Va a la escuela, participa activamente en el Centro de Estudiantes, organiza actividades para sus compañeros y piensa en proyectos para mejorar su comunidad. Pero también, como miles de adolescentes en Argentina, aprendió desde muy joven a avisar cuándo llega a su casa, compartir su ubicación en tiempo real con amigas y evitar caminar sola cuando oscurece.

La historia de Nayla Daut, vicepresidenta del Centro de Estudiantes de la Escuela N° 713 de Esquel, refleja una realidad que muchas jóvenes viven cotidianamente y que este 3 de junio vuelve a estar en el centro del debate con una nueva movilización de Ni Una Menos.

En diálogo con Dante Lobos en Otra vuelta de tuerca (Canal 4 y FM Sol 94.7 de lunes a viernes de 9 a 11), Nayla explicó por qué decidió involucrarse en la organización de las actividades por esta fecha.

«Me parece ilógico no sensibilizarme con este tema. Como mujer y como ciudadana, siento que hay que aprovechar el espacio que tenemos dentro del Centro de Estudiantes para concientizar e informar a los chicos dentro de las escuelas», sostuvo.

Cuando las víctimas tienen tu misma edad

Las últimas semanas estuvieron marcadas por la conmoción generada por los femicidios de Agostina Vega, en Córdoba, y Dulce Candia, en Misiones. Ambas adolescentes.

Nayla reconoce que esas noticias la golpearon especialmente porque las víctimas tenían prácticamente su misma edad. «Cuando pasan estos casos es inevitable pensar: ¿y si la próxima soy yo? O una amiga, o una compañera. No es descabellado pensarlo», expresó.

La joven recordó que se quebró emocionalmente al conocer detalles del crimen de Agostina. «No pude evitar quebrarme cuando me enteré. Realmente es inhumano. La verdad es que desconfío de cualquiera que no se sensibilice ante estos temas», afirmó.

La rutina moldeada por el miedo

Más allá de los casos extremos que llegan a los medios nacionales, Nayla describió cómo la violencia de género impacta en situaciones aparentemente cotidianas.

Avisar permanentemente dónde está. Mandar mensajes al llegar. Compartir la ubicación. Mantener una llamada mientras se camina sola. Conductas que para muchas adolescentes ya forman parte de la normalidad.

«Hemos amoldado nuestra vida cotidiana a métodos de seguridad que tuvimos que incorporar porque no nos los da nadie», explicó.

La estudiante contó que incluso en una ciudad relativamente pequeña como Esquel persisten situaciones que generan preocupación. «Pensamos que estamos lejos de estas cosas por vivir en una comunidad chica, pero no estamos a salvo solamente por eso», señaló.

“El 99% de las chicas fue acosada alguna vez”

Durante la entrevista, Nayla también habló de experiencias que muchas jóvenes atraviesan diariamente y que suelen pasar desapercibidas. «Si juntás a todas las chicas de Esquel, el 99% te va a decir que alguna vez fue acosada en la calle. Yo me incluyo», aseguró.

Los comentarios, las persecuciones en la vía pública o el acoso a través de redes sociales forman parte de una realidad que, según planteó, muchas veces se naturaliza.

«No estamos seguras ni siquiera en las escuelas. Me ha pasado ser acosada por redes sociales por personas que veo todos los días», relató.

Para la dirigente estudiantil, minimizar estas situaciones es parte del problema. «Siempre aparece alguien que dice que esto es una exageración o que no pasa tanto. Y ahí surge la pregunta: ¿a qué mujer importante de tu vida tienen que matar para que esto realmente te importe?«.

Jóvenes que buscan romper la apatía

Desde el Centro de Estudiantes de la Escuela 713 ya comenzaron a organizar actividades que continuarán durante todo junio.

La idea es trabajar sobre los distintos tipos de violencia, difundir números de emergencia, visibilizar recursos de asistencia y generar espacios de reflexión dentro de la comunidad educativa.

Nayla considera que la información puede marcar una diferencia. «Hay muchas personas que están atravesando situaciones violentas y no se dan cuenta porque están muy naturalizadas. Un solo día no alcanza para hablar de todo esto», afirmó.

“Espero que hoy seamos muchos”

A pocas horas de la movilización convocada en Esquel, la preocupación de Nayla no pasa solamente por la organización del evento, sino por la respuesta de la comunidad.

Durante la entrevista recordó que una asamblea previa reunió a muy pocas personas y manifestó su deseo de que la marcha logre convocar a más vecinos.

«Lo que más espero es que seamos muchos y muchas. Que hagamos ruido. Que esto genere sensibilidad, bronca, incomodidad. Porque no podemos esperar a que maten a alguien cercano para reaccionar», expresó.

Y dejó una reflexión que resume el sentido de la jornada: «Podría haber sido yo. Podría haber sido una amiga. Podría haber sido mi hermana. No tenemos que esperar a que nos toque para sensibilizarnos.»

La entrevista completa en Otra vuelta de tuerca, por Canal 4 y FM Sol:

#NiUnaMenos #Esquel #3J

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