La Cámara en lo Penal de Esquel ratificó la condena a prisión perpetua impuesta a Miguel Alejandro Vargas Nehuén, al confirmarlo como autor del homicidio agravado de su pareja, Ana Alicia Calfín.
De esta manera, el tribunal de alzada respaldó el veredicto emitido previamente por un jurado popular y la sentencia dictada por el juez técnico Jorge Novarino.
Rechazo a la teoría del accidente
Durante el proceso, la defensa del condenado sostuvo que la muerte de Calfín se habría producido por un accidente doméstico, al intentar avivar una estufa con nafta.
Sin embargo, los jueces descartaron esa hipótesis al considerar contundentes las pruebas presentadas por la Fiscalía, entre ellas pericias médicas, estudios ígneos y testimonios del personal que asistió a la víctima.
Según el fallo, la evidencia resultó suficiente para sostener la misma conclusión alcanzada por el jurado popular.
Contexto de violencia de género
La Cámara también valoró el contexto de violencia en el que vivía Ana Calfín y entendió que sus primeras manifestaciones en el hospital, donde llegó a responsabilizarse, respondían al miedo y al vínculo desigual con su agresor.
Además, se tuvo en cuenta que la víctima expresó que “se iba a morir como su mamá”, quien también había sido víctima de femicidio.
A esto se sumaron imágenes recuperadas de un teléfono celular que mostraban daños en la vivienda, muebles tirados y vidrios rotos minutos antes del ataque, contradiciendo la versión del imputado sobre una jornada normal.

Veredicto confirmado
El tribunal concluyó que la decisión del jurado popular no fue arbitraria, sino el resultado lógico del análisis de la prueba reunida.
También rechazó el pedido de la defensa para recalificar el hecho como homicidio preterintencional, al entender que los medios utilizados eran aptos para causar la muerte.
La causa fue remitida al Superior Tribunal de Justicia para la revisión correspondiente, por tratarse de una de las penas más graves previstas por la ley.

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