“¿Por qué no puedo pedir irme en paz?”: la campaña de Rebeca Fideleff para legalizar la eutanasia en Argentina

Desde Epuyén, Rebeca Fideleff convirtió su propia experiencia con el cáncer metastásico en una campaña para reclamar que Argentina legalice la eutanasia. En diálogo con Dante Lobos por Canal 4 y FM Sol 94.7, contó cómo comenzó su enfermedad, qué la llevó a pensar en el final de la vida y por qué asegura que su pedido no significa dejar de luchar. Mirá en esta nota el sentido y conmovedor testimonio de Rebeca en Canal 4.

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A fines de 2021, la vida de Rebeca Fideleff cambió de manera abrupta. Un tumor en el colon había obstruido su intestino y debió ser operada de urgencia. En aquel momento, recuerda, no pensaba en la eutanasia. Pensaba en sobrevivir.

Yo ahí soporté uno de los dolores, quizás el dolor más grande de mi vida. En ese momento yo no pensaba en la eutanasia, sino en que me salvaran la vida”, contó en diálogo con Dante Lobos en Otra vuelta de tuerca, el programa que se emite por Canal 4 y FM Sol 94.7, de lunes a viernes de 9 a 11.

La operación llegó. Rebeca siguió adelante. Pero cinco años después, enfrenta un cáncer de colon metastásico, una enfermedad que, en su caso, no tiene cura. Y esa conciencia sobre lo que puede venir la llevó a hacerse una pregunta que hoy quiere transformar en una discusión nacional.

¿Por qué una persona que atraviesa una enfermedad irreversible no puede decidir sobre el final de su vida si llega el momento en que ya no existen tratamientos y el sufrimiento se vuelve insoportable?

“La enfermedad va a avanzar y cada vez va a ser peor”

Rebeca habla de su enfermedad con una naturalidad que no oculta su dureza. Actualmente tiene una metástasis en el páncreas. El tumor creció y compromete su arteria hepática. También tiene otros dos tumores, ubicados en la ingle y la pelvis.

Ahora debe retomar la quimioterapia y tiene por delante aproximadamente seis meses de tratamiento. Pero hay algo que quiere dejar especialmente claro: hoy no está pidiendo la eutanasia para ella. “Yo hoy no estoy pidiendo la eutanasia para mí, además, no califico, porque tengo tratamientos por hacer”, explicó.

Su reclamo nace de otro lugar: de conocer la enfermedad, de haber atravesado el dolor y de haber visto sufrir a otros pacientes oncológicos. “Soy solidaria y empática con mis compañeros de lucha y veo que muchos han partido sufriendo y hoy están sufriendo”, contó.

Y entonces aparece la pregunta que terminó convirtiéndose en campaña: “¿Por qué no? Si está en Uruguay esta ley, ¿por qué no podemos tenerla en Argentina?”

Una lucha que no nació de querer morir

Hay una diferencia que Rebeca considera fundamental. Su lucha por una ley de eutanasia no significa que haya abandonado la lucha contra el cáncer. De hecho, está por volver a realizar quimioterapia.

Lo que intenta hacer es anticiparse a un escenario que conoce por su propia experiencia y por la de otros pacientes: el momento en que los tratamientos dejan de ser una posibilidad.

Porque sabe que una enfermedad metastásica puede avanzar hasta llegar a ese punto en el que el paciente recibe una frase que puede cambiarlo todo: “No hay más tratamientos por hacer”.

Es entonces cuando, para Rebeca, debería existir una alternativa legal para aquellas personas que voluntariamente quieran decidir cómo atravesar el final de su vida. No para todos. Para quien lo elija.

El padre de sus hijos murió después de atravesar un cáncer de hígado terminal. Sus hijos tuvieron que acompañarlo durante aproximadamente 45 días en un hospital hasta su fallecimiento. Esa experiencia hizo que Rebeca entendiera que el sufrimiento no alcanza solamente al paciente. “No es solo ahorrarle el dolor al paciente, sino a esos familiares”, sostuvo.

Y agregó que son muchos los familiares que han vivido situaciones similares y que, después de atravesarlas, se preguntan si podría haber existido otra alternativa.

Una campaña que busca convertir una experiencia personal en un derecho

La campaña que Rebeca inició en Change.org busca que el Congreso de la Nación discuta la legalización de la eutanasia. Al momento de la entrevista, la petición ya había superado las 27.000 firmas.

Pero para ella las firmas no representan solamente una cifra. Representan la posibilidad de que una experiencia individual se convierta en una discusión colectiva sobre la autonomía, la dignidad y el derecho a decidir sobre el propio cuerpo.

La eutanasia actualmente no está legalizada en Argentina. La legislación vigente contempla la llamada Ley de Muerte Digna, que permite aceptar o rechazar determinados tratamientos destinados a prolongar artificialmente la vida, pero no habilita una intervención médica destinada deliberadamente a provocar la muerte a pedido del paciente. En paralelo, el Congreso tiene actualmente distintos proyectos vinculados con la muerte voluntaria médicamente asistida.

La petición en www.change.org

“Las leyes no te dicen que vos lo vas a tener que hacer”

Uno de los puntos que Rebeca busca aclarar una y otra vez es que una eventual ley no obligaría a nadie a solicitar la eutanasia. Su propuesta es que exista una posibilidad para quienes decidan acceder a ella bajo las condiciones que establezca la legislación.

Las leyes no te dicen que vos lo vas a tener que hacer, pero si está esta ley, los que sí queremos podemos optar por tomar esa decisión”, explicó.

Por eso pide a los legisladores que miren el tema desde el lugar de quienes atraviesan una enfermedad terminal. “Yo espero que se pongan en el lugar del otro”, dijo.

Y dejó un mensaje para quienes tienen que discutirlo en el Congreso: “Si en otros países está este derecho y estamos ya en el año 2026, ¿por qué no pensar también en Argentina?

Un debate que no busca imponer una única mirada

Rebeca sabe que la eutanasia toca convicciones profundas y que hay personas que se oponen por razones religiosas, éticas o personales. También afirma que su propia mirada no entra en contradicción con su fe. “Hay personas que no están de acuerdo por sus creencias religiosas, pero yo sé que muchas personas de fe me acompañan”, sostuvo.

Para ella, la discusión debería concentrarse en garantizar una posibilidad, no en imponer una conducta. “Yo lo veo como un derecho humano, lo veo como una posibilidad optativa”, afirmó. Y volvió a insistir en que se trata de situaciones excepcionales, para personas que cumplan los requisitos que eventualmente establezca una ley.

Del dolor propio a una causa colectiva

Quizás allí esté la dimensión más profunda de la historia de Rebeca. Su diagnóstico podría haberla llevado exclusivamente a ocuparse de sus propios tratamientos, de sus controles y de su futuro.

Sin embargo, decidió hacer pública una parte profundamente personal de su vida para reclamar algo que considera que debería existir para otros pacientes, incluso para aquellos que hoy no pueden levantar la voz.

Habla desde el lugar de una paciente oncológica, pero también desde el de una mujer que sabe que hoy la medicina todavía tiene tratamientos para ofrecerle y que quiere continuar con ellos.

No está pidiendo dejar de luchar. Está pidiendo que, si algún día llega el momento en que ya no haya tratamientos, su voluntad también sea escuchada.

Ese matiz atraviesa todo su testimonio.

La campaña en Facebook: Por la Eutanasia legal en Argentina

De Epuyén al Congreso

La historia de Rebeca se convirtió así en uno de los nuevos rostros de una discusión que Argentina viene postergando desde hace años. En 2021, el caso de Alfonso Oliva había impulsado el denominado proyecto de Ley Alfonso. Aquel reclamo tampoco logró convertirse en ley.

Ahora, cinco años después del comienzo de su propia enfermedad, Rebeca decidió retomar aquella discusión desde un lugar diferente: el de una paciente que conoce de cerca la enfermedad y que quiere que el Estado le garantice una posibilidad que hoy no existe.

Su campaña coincide además con la existencia de nuevos proyectos en el Congreso, entre ellos el del diputado nacional Esteban Paulón, que propone establecer un régimen de Muerte Voluntaria Médicamente Asistida.

El debate ya no es solamente una cuestión de especialistas. Tiene nombre, tiene rostro y tiene una historia que comenzó en Epuyén.

“Yo quiero vivir”

Hay una frase de Rebeca que resume quizá mejor que ninguna otra el sentido de su lucha: “Yo quiero vivir”.

No lo dice como una contradicción. Lo dice porque justamente quiere separar dos cosas que muchas veces aparecen confundidas: querer vivir y querer evitar un sufrimiento que considera innecesario cuando ya no exista una posibilidad de recuperación.

Su reclamo nace de esa tensión. De seguir luchando hoy y, al mismo tiempo, querer tener una respuesta para mañana. De continuar con la medicina mientras la medicina todavía puede ayudarla y pedir una alternativa para cuando ya no pueda hacerlo.

De no querer que otros pacientes tengan que atravesar solos aquello que ella teme. Y de creer que, llegado ese momento, decidir también puede ser una forma de dignidad.

La entrevista completa

La historia, las razones y las emociones detrás de esta campaña pueden conocerse en el testimonio completo de Rebeca Fideleff, en diálogo con Dante Lobos en Otra vuelta de tuerca, por Canal 4 y FM Sol 94.7, de lunes a viernes de 9 a 11.

#RebecaFideleff #Eutanasia #MuerteDigna

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