La campaña iniciada por Rebeca Fideleff, paciente oncológica metastásica, desde Epuyén encontró una discusión que ya tiene un lugar en el Congreso de la Nación. Mientras la vecina chubutense reclama que Argentina legalice la eutanasia (ver aquí la entrevista completa), el diputado nacional por Santa Fe Esteban Paulón, del bloque Provincias Unidas, impulsa el proyecto 2408-D-2026, que propone establecer un régimen de Muerte Voluntaria Médicamente Asistida.
En diálogo con Dante Lobos por Canal 4 y FM Sol 94.7, Paulón sostuvo que se trata de una discusión que Argentina debe afrontar, aun cuando genere controversias vinculadas con aspectos filosóficos, psicológicos, morales y religiosos.
“La gente de a pie me parece que ya resolvió este tema”
Para Paulón, aunque el debate legislativo pueda resultar complejo, la discusión social ya existe. “Casi todas las personas hemos tenido alguna situación en la cual una persona querida, un pariente, alguien cercano lo hemos visto sufrir, lo hemos visto llegar esos últimos días con enorme dolor”, explicó.
Según el diputado, esas experiencias llevan a que la cuestión aparezca incluso en conversaciones familiares: qué haríamos si nos tocara atravesar una situación semejante o qué decidiríamos si existiera la posibilidad de elegir.
Desde esa perspectiva, considera que el Congreso debe asumir una discusión que durante años quedó postergada.
Una experiencia personal detrás del proyecto
Paulón también relató que el debate no le resulta ajeno desde lo personal. Contó que, junto con sus hermanos, tuvo que tomar una decisión respecto de su padre en el marco de la actual Ley de Muerte Digna.
“Fue un debate difícil porque uno de mis hermanos no estaba de acuerdo al principio”, recordó. Finalmente, decidieron suspender la asistencia que mantenía artificialmente la vida de su padre y, según relató, seis horas después falleció.
La experiencia, explicó, le permitió conocer de cerca la dificultad que implica tomar una decisión de ese tipo incluso cuando se comprende que el final de la vida es inminente.
“Por más de que uno ya tiene entendido y ve claramente que ese ser querido se va, es difícil dar ese último paso”, señaló.
Por qué, según Paulón, la Ley de Muerte Digna no alcanza
El punto central de su propuesta está justamente en la diferencia entre la legislación vigente y aquello que plantea como muerte voluntaria médicamente asistida.
La Ley 26.742 permite aceptar o rechazar determinados tratamientos destinados a prolongar artificialmente la vida. Pero, según Paulón, existe una diferencia fundamental: en esas situaciones puede terminar decidiendo otra persona cuando el paciente ya no está consciente.
“En las otras leyes deciden otros por el paciente. Hay una sugerencia médica, hay una decisión de la familia, pero el paciente o la paciente no está consciente para tomar esta decisión”, explicó. Para el diputado, el nuevo debate debería incorporar precisamente la voluntad expresa del propio paciente.
Eutanasia y suicidio asistido: dos modalidades diferentes
Paulón utiliza la expresión Muerte Voluntaria Médicamente Asistida porque considera que la eutanasia constituye solamente una de las modalidades posibles. “Dentro de la muerte voluntaria médicamente asistida hay como dos institutos, el suicidio asistido y la eutanasia”, explicó.
La diferencia está en quién realiza la acción final. En la eutanasia, es un profesional de la salud quien administra la sustancia correspondiente. En el suicidio asistido, el profesional proporciona o prescribe la sustancia y es el propio paciente quien la administra. El proyecto busca establecer un marco legal para ambas alternativas, bajo requisitos y garantías específicos.

“¿Quién pone el cuerpo?”
Uno de los argumentos que atraviesan la posición de Paulón es la necesidad de escuchar al paciente. “¿Quién pone el cuerpo? ¿Quién está en esa situación? ¿Quién resiste el dolor?”, planteó durante la entrevista.
El diputado se refirió a las situaciones en las que una persona puede llegar a perder progresivamente sus capacidades hasta encontrarse en una condición que ya no se parece a la vida que tuvo ni a la que hubiera querido tener. Por eso, considera que la decisión del paciente debe ocupar un lugar central. “Es importante escuchar, es importante brindar esta posibilidad y es importante garantizar este derecho”, sostuvo.
Una decisión con garantías
Paulón remarcó que su propuesta no plantea una decisión automática ni aplicable a cualquier persona que atraviese dolor o una enfermedad. El proyecto establece supuestos determinados, procedimientos y garantías, de manera que la decisión sea tomada con toda la información necesaria.
El proyecto contempla, entre otros elementos, doble evaluación médica, supervisión externa y requisitos específicos respecto de la enfermedad, el sufrimiento y la voluntariedad de la decisión.
También incorpora la posibilidad de las directivas anticipadas. Esto permitiría que una persona pueda expresar previamente su voluntad para una eventual situación futura: “Si a mí me pasara tal cosa, si yo estuviera en tal estado, si a mí me ocurriera tal cuestión, quiero acceder a este procedimiento.”
La discusión no es solamente médica
El proyecto también propone modificar distintos aspectos del ordenamiento jurídico para crear un marco específico para la muerte voluntaria médicamente asistida.
La iniciativa plantea incorporar la prestación al sistema de salud y establecer mecanismos que permitan garantizar el acceso, junto con controles destinados a evitar decisiones condicionadas o involuntarias.
En paralelo, aparecen cuestiones que seguramente formarán parte de la discusión parlamentaria: la edad para acceder, la objeción de conciencia, el rol de los establecimientos de salud, la evaluación de la capacidad del paciente y la relación entre esta práctica y los cuidados paliativos.
El proyecto de Paulón establece el acceso a partir de los 16 años, bajo condiciones específicas, y contempla la objeción de conciencia individual pero no institucional. Son algunos de los puntos que pueden generar mayor debate durante el tratamiento legislativo.
Cuidados paliativos y muerte asistida
Uno de los interrogantes centrales es si la posibilidad de acceder a una muerte médicamente asistida podría terminar reemplazando la necesidad de contar con cuidados paliativos de calidad. La propuesta de Paulón parte de una idea diferente: la asistencia médica para morir debería integrarse al sistema sanitario después de garantizar el acceso a cuidados paliativos.
Esto plantea uno de los debates más importantes de la futura discusión: cómo garantizar que una persona elija libremente y no porque carece de alternativas para controlar su dolor, recibe una atención deficiente o se encuentra condicionada por su situación económica o familiar.
Es una de las cuestiones que deberán analizarse junto con los aspectos médicos y jurídicos.

Un debate que Argentina todavía tiene pendiente
Actualmente, Argentina permite que una persona rechace determinados tratamientos destinados a prolongar artificialmente la vida, pero la eutanasia activa no está legalizada.
El proyecto de Paulón propone avanzar hacia un cambio de paradigma: pasar de una legislación centrada en permitir dejar de prolongar una vida a otra que contemple, bajo condiciones excepcionales, la posibilidad de solicitar asistencia médica para ponerle fin.
La campaña de Rebeca volvió a poner el tema en la agenda pública. Los proyectos parlamentarios le dan ahora una dimensión institucional. Y el desafío que queda planteado es precisamente el que Paulón sintetizó durante la entrevista: cómo transformar una discusión profundamente personal, médica, ética y religiosa en una legislación que establezca derechos, límites y garantías para todos.
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