La Escuela 713 de Esquel comenzó a fortalecer su sistema de gestión de residuos a partir de la incorporación de nuevos contenedores, entregados por el GIRSU aproximadamente un mes atrás.
La gerenta del GIRSU, Mariana López Rey, explicó que la visita realizada a la institución tuvo como objetivo no solamente verificar el funcionamiento de la infraestructura, sino también hacer un seguimiento de la recolección y detectar posibles ajustes.
La iniciativa forma parte de una política que busca dotar a las instituciones educativas de espacios adecuados para la disposición inicial de residuos, reemplazando los pequeños cestos y evitando que las bolsas permanezcan en la vía pública.

Una escuela donde circulan cerca de mil personas por día
El impacto de la medida se vuelve especialmente significativo en una institución de las dimensiones de la Escuela 713.
Su director, Germán García, explicó que por sus instalaciones transitan diariamente alrededor de 900 a 1.000 personas, entre estudiantes, docentes, familias y trabajadores: “Todos consumimos y todos generamos residuos”, señaló el director, quien destacó que el proyecto permitió que la comunidad educativa comenzara a tomar mayor conciencia sobre la cantidad de residuos que genera cotidianamente.
El proceso comienza en las aulas, continúa con la disposición en los distintos cestos de la institución y luego involucra a los auxiliares y al personal encargado de la recolección.
La separación empieza en las aulas
Uno de los aspectos destacados por García fue que la gestión de residuos no quedó limitada a la colocación de los contenedores, sino que implicó un proceso de apropiación por parte de estudiantes, docentes y auxiliares.
La institución estableció inicialmente dos días de retiro de residuos, miércoles y viernes, aunque existe comunicación permanente con el GIRSU cuando se produce una demanda mayor a la prevista: “Cuando hay una sobredemanda nos comunicamos e inmediatamente están acá”, explicó García.
Desde la escuela consideraron que la experiencia resulta positiva y valoraron la posibilidad de integrar la educación ambiental con acciones concretas dentro de la institución.
Más infraestructura para las escuelas
Desde el GIRSU señalaron que el objetivo es continuar ampliando esta política. Hasta el momento, entre 10 y 12 escuelas ya cuentan con infraestructura específica para la disposición de residuos.
López Rey explicó que disponer de contenedores con mayor capacidad también permite optimizar los recursos municipales, ya que evita que la recolección tenga que realizarse con una frecuencia excesiva: “Cuando tenemos poca capacidad de disposición inicial, la recolección tiene que ser más frecuente”, explicó.
La funcionaria remarcó que el desafío no pasa únicamente por mejorar la infraestructura, sino también por retomar y profundizar el trabajo de gestión de residuos dentro de las instituciones educativas.
El desafío: separar cada vez más
La experiencia de la Escuela 713 se desarrolla además en un momento clave para la gestión de residuos en Esquel, con la finalización del Módulo 2 del relleno sanitario.
Desde el GIRSU remarcaron que la nueva infraestructura permitirá continuar con la disposición de los residuos de descarte, pero que al mismo tiempo será fundamental incrementar los porcentajes de separación en origen.
La iniciativa en las escuelas apunta precisamente a generar hábitos que permitan reducir la cantidad de residuos que finalmente llegan al relleno sanitario y avanzar hacia una gestión más eficiente y sustentable.
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