Wisky explicó que una parte importante de la población argentina cuenta con algún tipo de cobertura de salud y señaló que el aumento del desempleo puede generar pérdida de cobertura y trasladar una mayor demanda hacia el sistema público.
En ese contexto, sostuvo que la situación de PAMI debe analizarse no solamente desde el punto de vista financiero, sino también desde la calidad de atención que reciben sus afiliados.
El funcionario afirmó que Chubut realiza un aporte importante al sistema y planteó una discusión sobre los recursos que quedan en la provincia frente a los fondos que se destinan al financiamiento de PAMI.
Según los números mencionados por Wisky durante la entrevista, la provincia aporta alrededor de 20.500 millones de pesos mensuales a PAMI, mientras que el gasto total en salud provincial se ubicaría en torno a los 16.500 o 16.800 millones de pesos mensuales. Estas cifras fueron presentadas por el funcionario como parte de su análisis sobre el esquema actual de financiamiento: “Nosotros aportamos más al sistema de lo que recibimos, que es parte de ser un sistema solidario, pero si uno lo federaliza eso tiene otro impacto”, sostuvo.
La propuesta de avanzar hacia un fondo solidario
Ante la situación actual, Wisky planteó la posibilidad de avanzar hacia un esquema de financiamiento más solidario y redistributivo, tomando como referencia experiencias desarrolladas en otros países.
En particular, mencionó el modelo implementado en Uruguay, donde se conformó un fondo que redistribuye los recursos de acuerdo con las necesidades sanitarias.
El secretario consideró que se trata de una discusión que puede trascender las diferencias ideológicas y ser abordada desde una perspectiva técnica y sanitaria: “Es una oportunidad que por ahí no hay que perderla y hay que intentar recuperar”, señaló.
La fragmentación del sistema, otro de los problemas
Wisky cuestionó además la fragmentación que se genera cuando cada obra social establece sus propias condiciones de atención y contratación.
Según explicó, un mismo profesional puede trabajar bajo diferentes modalidades dependiendo de la cobertura del paciente, lo que genera diferencias en los procesos y, a su criterio, puede producir ineficiencias dentro del sistema sanitario: “Se descontrola mucho el sistema”, afirmó.
Para el funcionario, esa fragmentación termina afectando especialmente a quienes tienen menor capacidad económica y menor acceso a distintas alternativas de atención.
En ese sentido, puso como ejemplo la situación de jubilados que deben reclamar públicamente para conseguir atención médica y sostuvo que la discusión sobre PAMI también debe incorporar una mirada vinculada con la solidaridad y la protección de las personas mayores.
Proponen utilizar las dificultades para repensar el sistema
Wisky consideró que el escenario actual puede convertirse en una oportunidad para revisar el funcionamiento del sistema sanitario, aunque remarcó que no alcanza con debatir o reflexionar sobre el problema: “Es una oportunidad para repensar, pero no solamente reflexionar, sino tener acción para resolverlo”, sostuvo.
En ese marco, mencionó herramientas como PROSATE y la participación de prestadores privados dentro de un esquema de financiamiento, aunque planteó que la discusión debería ser más amplia y apuntar a una organización general del sistema.
Una fuerte caída de la natalidad en Chubut
Durante la entrevista, Wisky también se refirió a otro fenómeno que considera relevante para la planificación sanitaria: la disminución de los nacimientos.
El secretario aseguró que la provincia atraviesa una caída marcada y estimó que se pasó de alrededor de 12.000 partos a menos de 4.000, según sus proyecciones para este año.
La cifra fue presentada por el funcionario como parte de su análisis de la evolución demográfica y deberá ser contrastada con los registros estadísticos oficiales correspondientes.
Wisky vinculó esta tendencia con cambios culturales y en las decisiones de las parejas jóvenes respecto de la maternidad y la paternidad.
Afirmó además que no se trata de un fenómeno exclusivo de Chubut, sino de una tendencia que se observa en distintos países, aunque sostuvo que la velocidad con la que se está produciendo en la provincia merece especial atención.
Un escenario que también desafía la planificación sanitaria
La caída de la natalidad, el envejecimiento de la población, la situación de PAMI y la fragmentación de las coberturas forman parte, según el análisis planteado por Wisky, de un escenario que obliga a revisar cómo se organiza y financia el sistema de salud.
El funcionario sostuvo que los cambios demográficos y económicos deben ser considerados al momento de definir políticas sanitarias, de manera que los recursos disponibles puedan responder a las nuevas necesidades de la población.
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