Kadomoto pidió recuperar la cultura ambiental de Esquel para evitar que el Módulo 2 vuelva a quedar colapsado

La concejal de Unión por la Patria, Agostina Kadomoto, planteó la necesidad de recuperar y actualizar las políticas de separación, reciclaje y recuperación de residuos para extender la vida útil del recientemente inaugurado Módulo 2 de la planta de GIRSU. Advirtió que la responsabilidad no puede recaer únicamente en los vecinos y reclamó una política pública permanente que garantice educación ambiental, recolección diferenciada y el funcionamiento de la infraestructura existente.

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Durante su exposición en el Concejo Deliberante, Kadomoto puso el foco en el futuro de la gestión de residuos de Esquel y planteó una pregunta central: qué ciudad se quiere construir cuando el Módulo 2 llegue al final de su vida útil.

La concejal sostuvo que la discusión no debería comenzar recién cuando la capacidad de enterramiento vuelva a estar comprometida, sino que debe plantearse desde ahora qué medidas pueden implementarse para reducir la cantidad de residuos que llegan diariamente a la planta: “¿Qué estamos haciendo hoy para poder hacer que el módulo 2 de nuestra planta de residuos nos dure el mayor tiempo posible?”, expresó.

“Los residuos son consecuencia de nuestras propias prácticas”

Kadomoto remarcó que la gestión de residuos tiene tanto un costo económico como ambiental.

En materia económica, señaló que los recursos destinados a la gestión son afrontados por los vecinos a través de los impuestos, por lo que cuanto más eficiente sea el sistema, mejor podrá utilizarse el gasto público.

Pero hizo especial hincapié en el impacto ambiental y en la necesidad de asumir que los residuos son consecuencia de las propias prácticas de consumo de la sociedad.

En ese sentido, llamó a recuperar una mirada integral sobre el problema y a evitar que la discusión quede reducida exclusivamente a dónde depositar los residuos una vez que son generados.

Esquel ya tuvo una fuerte cultura de separación

Uno de los ejes de su exposición fue recordar que Esquel no parte de cero en materia ambiental.

Kadomoto sostuvo que la ciudad tuvo durante años una fuerte cultura vinculada con la separación y recuperación de residuos y que incluso llegó a ser considerada un modelo en este aspecto.

Recordó que dentro de la planta llegaron a funcionar cinco emprendimientos productivos relacionados con la recuperación de materiales.

Estos proyectos permitían reducir la cantidad de residuos destinados a otras ciudades para su reciclaje y, al mismo tiempo, generaban puestos de trabajo.

Para la concejal, recuperar esas experiencias podría representar también una oportunidad productiva en un contexto en el que la generación de empleo constituye uno de los grandes desafíos.

La educación ambiental como política pública

Kadomoto también recordó las campañas de educación ambiental desarrolladas en Esquel durante los años 2008 y 2009, cuando desde el municipio se promovía la separación en origen mediante distintas iniciativas.

Mencionó las charlas en escuelas y plazas, campañas de concientización y materiales informativos que buscaban involucrar a los vecinos en la gestión de los residuos: “No tenemos que empezar de cero”, sostuvo, al considerar que el desafío actual consiste en recuperar y actualizar una cultura ambiental que la ciudad supo tener.

En ese sentido, destacó la capacitación realizada el 6 de agosto para docentes y directivos, denominada “Volver a hablar de residuos”, aunque planteó una reflexión sobre la necesidad de sostener estas políticas de manera permanente: “¿Qué sucedió durante estos largos años para que tengamos que volver a hablar?”, cuestionó.

Separar tiene que volver a tener sentido

Otro de los puntos destacados de la exposición fue la necesidad de recuperar la confianza de los vecinos que separan sus residuos.

Kadomoto consideró que si las personas observan que las bolsas terminan mezclándose, que no existe una recolección diferenciada o que los residuos permanecen acumulados en determinados sectores, se pierde el incentivo para continuar separando.

Por eso, planteó que el Estado debe garantizar que la separación tenga un impacto concreto y visible.

En Esquel, recordó, la separación de residuos es actualmente voluntaria, por lo que la participación de la comunidad depende en gran medida de que exista confianza en el sistema.

Reducir, reutilizar, reciclar y compostar

La concejal también puso el foco en las acciones que pueden realizar los vecinos en su vida cotidiana.

Planteó la necesidad de avanzar en las conocidas prácticas de reducir, reutilizar, reciclar y compostar, y utilizó ejemplos vinculados con las decisiones de consumo para mostrar cómo pequeñas elecciones pueden modificar la cantidad de residuos generados.

Mencionó, por ejemplo, la posibilidad de elegir productos con menor cantidad de embalaje o reutilizar y disponer correctamente materiales como las bandejas de telgopor.

También llamó a impulsar experiencias de compostaje domiciliario y comunitario.

Sin embargo, aclaró que estas acciones individuales no pueden convertirse en la única respuesta frente al problema.

“No le podemos pedir todo a los vecinos”

Para Kadomoto, el Estado tiene una responsabilidad fundamental en la construcción de un sistema eficiente: “Tenemos que educar, tenemos que garantizar la recolección diferenciada, hacer funcionar la infraestructura existente y mostrarle a los vecinos que haciendo todo esto se generan resultados para nuestra ciudad”, afirmó.

La concejal sostuvo que el compromiso ciudadano puede fortalecerse cuando existe una política pública que acompaña, garantiza herramientas y demuestra que la separación efectivamente produce resultados.

La pregunta que queda planteada para Esquel

Hacia el final de su intervención, Kadomoto llevó la discusión al futuro de la ciudad y planteó dos escenarios posibles.

Por un lado, esperar a que el Módulo 2 llegue al final de su vida útil y comenzar a pensar en un Módulo 3.

Por otro, utilizar los próximos años para desarrollar una estrategia que permita reducir, reutilizar, reciclar y recuperar cada vez más residuos, extendiendo la capacidad de la infraestructura existente y disminuyendo la necesidad de enterramiento: “Personalmente considero que la segunda es la salida que tenemos que poder recuperar”, sostuvo.

Para la concejal, recuperar aquella cultura ambiental que Esquel supo construir no solo tendría beneficios para la población actual, sino también para las futuras generaciones y para toda la sociedad.

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