La concejal de Unión por la Patria, Silvana Sánchez Albornoz, volvió a cuestionar la ordenanza de emergencia hídrica aprobada recientemente en Esquel. Sostuvo que, pese a los cambios introducidos durante el debate legislativo, la norma sigue siendo insuficiente frente a la gravedad de la situación que atraviesa la ciudad.
La edil recordó que el proyecto original enviado por el Ejecutivo “entró con muchas deficiencias de técnica legislativa, con errores de forma y de fondo”, lo que obligó a reformular casi todo el texto. “Modificamos el 90 % entre todos los concejales”, precisó, y destacó el aporte de especialistas del CIEMEP, del CONICET y de un dictamen jurídico que marcó los problemas centrales del documento.
Aun con esas correcciones, Sánchez Albornoz consideró que el alcance práctico de la ordenanza es muy acotado. “Si uno lee los seis o siete artículos, más allá de declarar la emergencia, en la práctica lo más fuerte que hace es duplicar las multas por riego fuera de horario”, afirmó.
Micromedidores: una discusión que no corresponde al marco de emergencia
Uno de los puntos más conflictivos del debate fue el intento de incorporar los micromedidores dentro de la ordenanza. La concejal señaló que el proyecto original buscaba introducirlos “por la ventana” e incluso proponía que la instalación pudiera utilizarse como una sanción para los vecinos. “El asesor legal fue contundente: eso no puede ser una penalidad”, enfatizó.
Sánchez Albornoz recordó que en Esquel ya existe una ordenanza de micromedición, por lo que la discusión de fondo no es su implementación en abstracto, sino quién paga los equipos, bajo qué criterios y con qué prioridades. Para la edil, mezclar ese tema con la emergencia es un error conceptual: “no podemos correr atrás de la sequía para ordenar un debate que requiere una mirada integral del sistema de agua potable”.
Además, fue enfática sobre la necesidad de proteger los consumos esenciales: “no podemos mercantilizar el derecho al acceso al agua. El que derrocha debe pagar más, no quien apenas puede cubrir su consumo básico”.
Barrios sin agua: la inequidad que debe entrar en agenda
La concejal también insistió en que cualquier discusión sobre consumo, multas y micromedición debe contemplar la situación de los barrios más postergados. “En Esquel hay sectores que no tienen agua potable, vecinos que no tienen obras ni conexiones. Si hablamos de agua, ellos también tienen que estar sobre la mesa”, remarcó.
Para Sánchez Albornoz, la emergencia hídrica no puede reducirse a sanciones o medidas administrativas, sino que debe incluir un diagnóstico preciso de las desigualdades en el acceso, obras de infraestructura y una planificación sostenida para enfrentar la sequía y el cambio climático.
#EmergenciaHídrica #Esquel #ConcejoDeliberante