Los auxiliares deciden un paro para visibilizar la crisis
La falta de paritarias genuinas, la caída del salario real y la ausencia de diálogo con el gobierno provincial empujaron a los trabajadores auxiliares de la educación a realizar una medida de fuerza de 24 horas.
Según explicó Jonathan Díaz, la paritaria de este año fue “una sola y encima clausurada”, lo que dejó a los trabajadores sin posibilidad de discutir recomposición salarial. “Los compañeros la están pasando mal. Todos los sectores de la Ley 1987 están afectados”, afirmó.
Un reclamo que atraviesa a todos los sectores de la Ley ex 1987
Díaz detalló que el malestar no se limita a los auxiliares escolares: los sectores de Familia, Bosques, Brigada de Incendios, Excorfo, IPV y Registro Civil, entre otros, llegan a esta jornada con reclamos acumulados.
“Hace años que no se actualizan convenios y algunos sectores llevan casi tres años sin paritaria”, señaló.
Salarios lejos de la canasta básica
El deterioro del poder adquisitivo se volvió insostenible. Díaz remarcó que un auxiliar puede estar cobrando entre $700.000 y $800.000, mientras los contratados rondan los $640.000, monto del cual deben descontar monotributo y otros gastos: “No llegamos ni a la canasta básica, que hoy en la zona está cerca de los $2 millones para una familia tipo”, explicó. Por eso, el pedido mínimo es claro: “Que ningún trabajador cobre por debajo de la canasta básica.”
Precarización y falta de estabilidad
Los pases a planta, prometidos para los meses de febrero o marzo, nunca se concretaron: “A eso se suma una gran inestabilidad laboral en distintos sectores. Estamos esperando que el gobierno llame a paritarias verdaderas”, resaltó Díaz.
El dirigente también cuestionó los anuncios oficiales de negociaciones que luego no se concretan: “Convocan a una paritaria, pero cuando llegamos no hay una oferta seria. Es como patear todo para adelante.”
El impacto en la vida cotidiana: changas que ya no existen
Con salarios que no alcanzan, muchos trabajadores buscan otras actividades para sostener sus hogares, pero se encuentran con una realidad igual de adversa: “Muchos compañeros hacen changas de albañilería o herrería, pero hoy casi nadie puede pagar un servicio extra. La gente hace lo que puede por su cuenta. Es una cadena que no se puede reflotar.”
La situación se agrava de cara a las fiestas de fin de año, donde los gastos aumentan: “Los compañeros la están pasando mal, y es muy duro saber que ni siquiera podemos garantizar lo básico para nuestras familias.”
Convocatoria en la plaza y expectativas sin respuesta
Desde las 10 de la mañana, trabajadores de todos los sectores comenzaron a reunirse en la plaza para la jornada de protesta.
La medida es por 24 horas, pero durante la semana continuarán las asambleas para evaluar nuevas acciones.
El temor es que, con el final del ciclo escolar, el reclamo pierda visibilidad: “Muchos compañeros creen que ahora que se terminan las clases no nos van a prestar atención, y es una pena. Durante la pandemia fuimos esenciales, y hoy parece que eso se olvidó.”
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