“Esperábamos la cadena perpetua y se la dieron. Ahora hay que esperar unos días, pero ya está, hoy se hizo justicia”, expresó Miguel Santillán, padre de Ana, tras la lectura de la sentencia. La familia destacó que después de más de dos años de lucha sienten un respiro y la posibilidad de empezar a pensar en un nuevo capítulo de sus vidas: “Ya sentimos un poco más de alivio, ahora toca cuidar a las hijas que me quedan”.
Uno de los aspectos más valorados por los allegados fue que el acusado esperara la sentencia detenido fuera de Esquel, como lo habían reclamado. “Fue mejor no tenerlo cara a cara, aunque yo quería preguntarle por qué la había quemado”, admitió.
Respecto a la vivienda donde ocurrió el crimen, recordaron que aún no han podido ingresar: “Las llaves todavía están en manos de la familia de Vargas, pero la Justicia ordenó que las devuelvan en estos 10 días”.
La familia también reconoció el apoyo de organizaciones y vecinos que acompañaron durante el proceso: “Muchas veces no pudimos alzar la voz por el dolor, y ellas lo hicieron por nosotras. Fue una lucha larga, pero hoy sentimos paz”.
Si bien el nuevo abogado defensor de Vargas adelantó que apelará, los allegados a Ana remarcaron que la culpabilidad no puede ser discutida. “Esperamos que quede firme la condena, lo necesitamos para seguir adelante”, concluyeron.
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