Bety Melinao relató que nació y se crió en el Cañadón de Bórquez, donde pasó gran parte de su vida junto a su madre sin acceso al gas natural: “Siempre estuvimos con leña y garrafas. Acá el frío es muy fuerte, en invierno la nieve no se va nunca”, contó.
Bety remarcó que la falta de gas impactaba directamente en su salud, ya que pasa muchas horas sentada realizando tejido e hilado, actividades que el frío hacía más difíciles: “Estoy mucho sentada y el frío me hacía muy mal. Ahora voy a estar calentita, al ladito del calorama”, expresó con emoción.
Hasta ahora, el uso de garrafas era constante y costoso: “Una garrafa me duraba muy poco, a veces apenas diez días. Hoy están carísimas”, explicó.
Una casa preparada para una nueva etapa
La conexión incluyó termotanque, cocina y un calorama, equipamiento que Bety pudo adquirir a través de un préstamo: “Es un esfuerzo, porque hay que pagarlo mes a mes, pero vale la pena. Ahora la casa está preparada para el gas”, señaló.
Agradecimiento y pedido por los vecinos
Bety agradeció especialmente el acompañamiento del intendente Matías Taccetta y de quienes la ayudaron a concretar la obra: “Le agradezco al intendente y a todos los que me ayudaron para poder tener gas”, expresó.
Al mismo tiempo, pidió que el servicio pueda extenderse al resto del barrio: “Hay muchos vecinos que todavía no tienen gas. Yo sé lo que es pasar frío, cargar leña. Ojalá ellos también puedan tenerlo”.
Un cambio que marca un antes y un después
“Todo eso queda en el pasado ahora”, dijo Bety con alivio. La llegada del gas representa un cambio profundo en su calidad de vida, después de décadas de enfrentar el invierno del Cañadón con leña, nieve y frío extremo.
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