Un impacto histórico en la provincia
El secretario de Bosques, Abel Nievas, confirmó que durante la última temporada se registraron 65 focos ígneos que afectaron alrededor de 62.000 hectáreas en toda la provincia.
El dato adquiere mayor dimensión al compararlo con estadísticas históricas: en los últimos 11 años, incluyendo grandes eventos como el incendio de Cholila, se contabilizaron 151.000 hectáreas quemadas, por lo que lo ocurrido este año representa casi el 40% de esa superficie en una sola temporada.
Condiciones extremas y comportamiento inédito del fuego
Nievas describió el escenario como “supercomplejo”, marcado por sequía, escasas lluvias invernales y alta disponibilidad de material combustible.
Uno de los aspectos más preocupantes fue el comportamiento errático de los incendios, que incluso avanzaban con intensidad durante la noche, algo que no es habitual según los manuales técnicos.
Especialistas internacionales que analizaron los focos señalaron que la energía liberada en los momentos más críticos era equivalente a “10 bombas de Hiroshima”, una comparación que grafica la magnitud del fenómeno.
Operativos masivos y coordinación nacional
Durante los momentos más críticos, los operativos llegaron a involucrar hasta 500 brigadistas en simultáneo, con participación de recursos provinciales, nacionales y de otras jurisdicciones.
Nievas destacó la colaboración con provincias como Neuquén y Río Negro, que permitió incorporar medios aéreos de gran porte, además del despliegue de aviones y helicópteros propios.
En total, los incendios de mayor magnitud movilizaron casi la totalidad de los combatientes disponibles en el país, lo que obligó a una rotación constante de personal y a priorizar zonas estratégicas.
Prioridad: salvar vidas y viviendas
Ante la imposibilidad de abarcar todos los frentes, se optó por una estrategia clara: priorizar las zonas de interfaz, es decir, áreas cercanas a viviendas.
Esta decisión permitió reducir significativamente el impacto en infraestructura: mientras que en 2021 se habían perdido unas 500 viviendas, en esta temporada se registraron alrededor de 53 estructuras afectadas, pese a que el fuego avanzó sobre sectores poblados.
Nuevos desafíos y cambios en la estrategia
El secretario advirtió que los incendios actuales plantean nuevos desafíos operativos, que obligan a revisar técnicas de combate, capacitación y equipamiento, especialmente en lo que respecta al combate nocturno.
Además, señaló que la acumulación de biomasa como ramas y hojas secas fue un factor determinante en la propagación, lo que pone en agenda la necesidad de mejorar las tareas de prevención.
Responsabilidades compartidas y nuevas normativas
Nievas fue enfático en que la problemática no puede recaer únicamente en el Estado y planteó una responsabilidad compartida en tres niveles: provincial, municipal y predial.
En ese sentido, anticipó que se trabaja en nuevas normativas más estrictas, que podrían ser impulsadas incluso por decreto, para reforzar las tareas de limpieza, manejo de combustible y prevención en zonas de riesgo.
El rol de los medios aéreos
El funcionario explicó que los medios aéreos son herramientas clave pero limitadas, ya que dependen de condiciones climáticas favorables.
Recordó episodios en los que la visibilidad era nula, lo que impedía operar con seguridad, y destacó que el uso de estos recursos responde a “oportunidades que da el fuego”, que deben ser aprovechadas estratégicamente.
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