A pesar de las bajas temperaturas, la feria ubicada sobre calle Don Bosco, en el sector cercano a La Trochita, mantiene su actividad y continúa recibiendo a vendedores y compradores durante los fines de semana.
Su presidenta, Ana Solís, describió un escenario atravesado por una fuerte demanda y una situación económica que lleva a muchas familias a buscar ingresos alternativos.
Según explicó, cada vez aparecen nuevos feriantes que recurren a este espacio ante la falta de empleo y la necesidad de generar ingresos para sus hogares.
La oferta es variada: ropa usada, ropa nueva, juguetes, alimentos, dulces, panificados y plantas, entre otros productos.
Un espacio marcado por la situación económica
Solís señaló que para muchas personas la feria representa una fuente de ingresos familiar, en un contexto en el que cuesta conseguir trabajo.
También destacó que los compradores llegan principalmente en busca de productos esenciales y precios accesibles.
“La gente busca lo esencial hoy en día”, explicó al describir el movimiento que observan cada fin de semana.
El reclamo por la venta de ropa nueva
Uno de los principales planteos de la organización está relacionado con la presencia de vendedores que ofrecen ropa nueva, algo que, según Solís, se aparta del objetivo original del espacio.
La presidenta sostuvo que la feria fue concebida principalmente como un lugar para personas que comercializan ropa usada y necesitan generar un ingreso, y cuestionó que algunos vendedores que cuentan con otras estructuras comerciales también utilicen este espacio.
Según explicó, el tema ya fue planteado ante representantes municipales y se espera que se analice cómo ordenar esta situación.
El reclamo apunta a preservar el sentido social de la feria y evitar que los pequeños vendedores de ropa usada pierdan oportunidades de venta frente a quienes comercializan productos nuevos.
Mejoras en la limpieza, pero falta compromiso
Solís también destacó que se consiguió mejorar considerablemente la limpieza del predio y del sector cercano a las vías.
Sin embargo, señaló que todavía existe una dificultad importante: la falta de colaboración de algunos feriantes para sostener las tareas comunes.
Una de las situaciones que más preocupa es el uso de los baños químicos. Según relató, existe dificultad para reunir personas que ayuden cuando llega el momento de retirarlos, pese a que son utilizados durante toda la jornada.
La situación llegó al punto de que, según contó, un niño de apenas siete años terminó colaborando con el movimiento del baño, algo que la presidenta consideró inadmisible y utilizó como ejemplo de la necesidad de mayor compromiso de los adultos.
La organización busca involucrar a todos
Solís explicó que actualmente lleva adelante gran parte de las tareas de organización después de que su comisión se fuera desarmando.
Aun así, aseguró que procura consultar a los feriantes antes de tomar decisiones y que busca que las propuestas representen las necesidades de quienes trabajan allí.
“La voz acá son los feriantes”, planteó, al explicar que su intención es que todos tengan participación en las decisiones.
El pedido ahora es que esa participación también se traduzca en colaboración concreta para mantener y mejorar el espacio.
Una feria que busca sostener su función social
La feria de calle Don Bosco se convirtió en una alternativa tanto para quienes necesitan generar ingresos como para quienes buscan productos a precios más accesibles.
En ese contexto, sus organizadores plantean que el desafío es mantener el carácter social del espacio, ordenar su funcionamiento y fortalecer la responsabilidad compartida entre los feriantes.
Mientras tanto, la actividad continúa cada fin de semana y la organización ya trabaja en nuevas propuestas para acompañar a las familias que forman parte de esta comunidad.
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