El comercio en Trevelin atraviesa un momento complejo. Así lo expresó Martín Goicoechea, secretario de la Cámara de Comercio, quien describió un panorama marcado por la caída simultánea del turismo y del consumo local. Según explicó, las ventas vienen en baja desde hace tiempo, pero la situación se profundizó en las últimas semanas con la cancelación de reservas turísticas.
Muchos de los socios de la Cámara de Comercio también integran la Cámara de Prestadores Turísticos, lo que permite observar con claridad cómo el impacto se traslada de un sector a otro. Menos turismo significa menos movimiento comercial, una ecuación que hoy preocupa a empresarios y comerciantes de la localidad.
Reservas caídas y efectos en el empleo
Uno de los puntos más sensibles del escenario actual es el impacto en las fuentes de trabajo. Goicoechea señaló que ya se registran casos de prestadores que, ante la falta de reservas y alojamientos prácticamente vacíos, se ven obligados a reducir su planta de personal.
Las decisiones empresariales, explicó, se toman día a día. Si bien algunos comerciantes intentan sostener una mirada a largo plazo, el pulso del comercio es diario y está directamente ligado al nivel de actividad. Cuando la ocupación no acompaña, mantener estructuras pensadas para otro contexto se vuelve insostenible.
La recesión y el golpe del incendio en el Parque
El secretario de la Cámara remarcó que Trevelin no está ajena a la recesión económica que atraviesa el país, una situación que se refleja en la baja general de la actividad. A esto se suma la grave afectación del Parque Nacional Los Alerces por los incendios, un atractivo clave para el turismo regional.
La incertidumbre sobre cómo quedará el parque y cuándo podrá recuperarse genera inquietud entre los prestadores, ya que el turismo es una de las principales fuentes de ingresos del pueblo. La combinación de estos factores profundiza un escenario que ya venía resentido.
Los rubros más afectados
Los comercios vinculados directamente al turismo son los que más sienten el impacto. Gastronomía, alimentación y servicios asociados a visitantes muestran una marcada retracción. Pero también se observa una caída del consumo entre los propios vecinos, que ajustan gastos frente al aumento de precios y la pérdida de poder adquisitivo.
Goicoechea destacó que, más allá de los índices oficiales, la realidad se percibe en el día a día. El consumo se retrae y los parates en la actividad comercial son cada vez más evidentes, especialmente en los rubros más tradicionales y dependientes del movimiento turístico.
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