Informe técnico descarta riesgos estructurales en la Escuela 7722, aunque continuará el monitoreo de las grietas

El ingeniero Miguel Ángel Willhuber, convocado para evaluar la situación edilicia de la Escuela N° 7722 de Esquel, aseguró que no existen problemas estructurales graves ni riesgos para alumnos y docentes, aunque recomendó continuar con el seguimiento técnico debido a las características del suelo del sector donde se encuentra emplazado el establecimiento.

Comparti la nota

La situación edilicia de la Escuela N° 7722 de Esquel volvió a estar en el centro de la atención luego de que el ingeniero Miguel Ángel Willhuber, presidente del Colegio de Ingenieros y Técnicos de Chubut, brindara precisiones sobre las inspecciones realizadas en el edificio tras la aparición de grietas y fisuras que generaron preocupación en la comunidad educativa.

El profesional explicó que fue convocado por autoridades de Obras Públicas para evaluar el comportamiento de la estructura y determinar si existía algún riesgo para quienes desarrollan actividades en el establecimiento.

El primer análisis apuntó a la red de gas

Willhuber recordó que las primeras inspecciones se realizaron en noviembre del año pasado, cuando comenzaron a evidenciarse movimientos diferenciales en algunos sectores del edificio: «Lo primero que verificamos fue la instalación de gas, porque ante la posibilidad de asentamientos importantes existía la preocupación de que pudiera dañarse alguna cañería», explicó.

Tras las revisiones correspondientes, se colocaron testigos de control en distintos puntos del edificio para monitorear posibles movimientos estructurales a lo largo del tiempo.

No se detectaron nuevos movimientos

Según detalló el especialista, las observaciones realizadas desde noviembre hasta la actualidad muestran que los testigos colocados no registraron nuevas deformaciones ni desplazamientos significativos: «Desde diciembre hasta ahora no hemos encontrado evidencias de que la estructura haya seguido asentándose», indicó.

En ese sentido, sostuvo que si bien las fisuras son visibles y generan inquietud, no representan un peligro para la estabilidad general del edificio.

“No hay riesgo de derrumbe”

Uno de los puntos más importantes del informe técnico tiene que ver con la seguridad estructural del establecimiento.

Willhuber fue categórico al señalar que no existe riesgo de colapso ni de caída de paredes, descartando así los temores que surgieron entre algunas familias: «La escuela no presenta problemas estructurales graves. Está totalmente habitable y no hay riesgo para quienes concurren diariamente», afirmó.

No obstante, aclaró que algunas de las fisuras observadas presentan inclinaciones de 45 grados, un tipo de grieta que suele llamar la atención y generar preocupación visual.

Un problema vinculado al suelo del barrio Buenos Aires

El ingeniero explicó que la situación está relacionada con las características geotécnicas del sector donde se encuentra ubicada la escuela.

Según indicó, gran parte del barrio Buenos Aires presenta antecedentes de asentamientos diferenciales debido a la composición del suelo: «En la zona existen mantos de terreno de muy baja capacidad portante y muchas viviendas presentan fisuras similares», señaló.

Incluso recordó que en algunos sectores del barrio se registraron hundimientos importantes a lo largo de los años.

Reparaciones y seguimiento

Respecto a los trabajos recomendados, Willhuber indicó que será necesario reparar las grietas mediante tareas de masillado y pintura para mejorar el estado visual del edificio y brindar tranquilidad a la comunidad educativa.

Sin embargo, aclaró que el monitoreo continuará durante varios meses más para verificar que el comportamiento estructural se mantenga estable: «Habíamos previsto un seguimiento de seis meses y vamos a continuar realizando controles para observar la evolución del edificio», explicó.

La sequía, un factor que influye

El profesional también relacionó la aparición de las fisuras con las condiciones climáticas registradas en los últimos años.

Según detalló, los períodos prolongados de sequía suelen favorecer la aparición de asentamientos secundarios en terrenos con estas características: «Los meses de marzo, abril y mayo suelen ser los más críticos porque disminuye el aporte de agua proveniente de lluvias y nieve», explicó.

Pese a ello, insistió en que las inspecciones realizadas hasta el momento permiten transmitir tranquilidad respecto al estado general del establecimiento.

Mientras continúan las tareas de monitoreo y mantenimiento, el informe técnico busca llevar calma a las familias y a la comunidad educativa de la Escuela 7722, una institución que, según los especialistas, puede continuar desarrollando sus actividades con normalidad.

#Escuela7722 #Esquel #InfraestructuraEscolar

Deja un comentario