Los incendios forestales en la cordillera de Chubut continúan generando consecuencias que van más allá del daño ambiental. En Cholila, donde el turismo es una de las principales actividades económicas, la proximidad de los focos ígneos terminó de paralizar una temporada que ya venía golpeada.
A los incendios en Lago Rivadavia y en la zona de El Blanco, se sumó en los últimos días un nuevo foco en el sector del Río Tigre–Lago Cholila, encendiendo las alarmas en un área tradicionalmente vinculada al turismo, la pesca deportiva y las actividades al aire libre.

“Terminó de matar el turismo todo”
Nacho Mesa, copropietario del camping de Lago Cholila, describió con crudeza la situación que atraviesa el sector. “El tema del incendio ya viene hace como un mes, y que haya otro acá terminó de matar el turismo todo”, señaló.
Según explicó, el camping tuvo algo de movimiento durante Navidad y Año Nuevo, pero luego la actividad se desplomó. “Este año no se laburó nada. Con esto ya se terminó el año”, resumió, reflejando una realidad que se repite en otros emprendimientos de la zona.
Un foco en un lugar de difícil acceso
El incendio que afectó al Lago Cholila se concentró en el extremo opuesto del camping, en la boca del Río Tigre, un sector de difícil acceso terrestre. “Algunos brigadistas tuvieron que ir en lancha, otros por aire y en 4×4. Tardás como tres horas para llegar, todo camino de montaña”, explicó Mesa.
Las tareas aéreas, con helicópteros y helibalde, fueron clave para contener el avance del fuego. “Los helicópteros hacen un buen laburo. Ojalá no se levante viento, que es lo más complicado”, agregó.

Un paisaje vacío en plena temporada alta
La imagen del Lago Cholila en pleno verano suele ser la de un lugar colmado de visitantes, embarcaciones y pescadores de fly fishing. Sin embargo, este año el panorama es completamente distinto.
“Estamos muy acostumbrados a laburar fuerte en enero y febrero. Hoy es sábado y esto debería estar lleno, pero no hay nadie, estamos nosotros solos”, relató Nacho. La caída del turismo no solo afecta a los prestadores directos, sino a toda la economía local. “El pueblo vive mucho del turismo. Este año, al horno”, sintetizó.
Miedo, humo y alerta permanente
La cercanía del fuego generó también momentos de miedo e incertidumbre entre los vecinos. “El incendio que venía del Parque Nacional Los Alerces estuvo muy cerca, fue duro, hubo mucho miedo de parte de la gente”, recordó.
En el caso del Lago Cholila, el incendio se detectó primero por el humo y luego por el paso de avionetas hidrantes. “Cuando vimos la avioneta dijimos: hay incendio acá. Después nos confirmaron que era en la boca del Río Tigre”, relató.
El día después: levantarse y seguir
Consultado sobre cómo se encara el día después de una temporada prácticamente perdida, Nacho fue claro: “Como todos los días, hay que levantarse y laburar. No queda otra, levantar la cabeza y seguir”.
El camping es atendido por una estructura familiar reducida: Nacho, su padre Lalo Mesa y su hermano de 14 años. En temporadas normales, el movimiento permite sumar a otros familiares y generar más actividad económica. Este año, eso no ocurrió.
Mientras los incendios continúan activos en distintos puntos de la cordillera, la expectativa de los prestadores turísticos de Cholila está puesta en que la situación se normalice y permita pensar en la próxima temporada, con la esperanza de volver a recibir visitantes en un entorno seguro.
#Cholila #IncendiosForestales #Turismo