Formación que trasciende el aula: alumnos de la Escuela 510 ya cuentan con su carnet de manipulación de alimentos

La Escuela N° 510 de Esquel dio un paso importante en la formación integral de sus estudiantes con la entrega del carnet de manipulación de alimentos. La certificación permitirá que los jóvenes puedan acceder a prácticas y pasantías en espacios donde se elaboran alimentos, además de ampliar sus posibilidades de inserción laboral y continuar aprendiendo fuera de la institución.

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La entrega de los carnets de manipulación de alimentos representa para la comunidad educativa de la Escuela 510 mucho más que una acreditación.

La directora de la institución, Victoria Moliterno, destacó que contar con esta documentación permitirá que los estudiantes puedan acceder a prácticas, pasantías y experiencias laborales en lugares donde hasta ahora existía una restricción para ingresar o desarrollar actividades relacionadas con la elaboración de alimentos.

También permitirá que los docentes puedan acompañarlos en esos espacios y ampliar las posibilidades de formación fuera de la escuela: “Con esto ellos van a poder acceder a prácticas, a pasantías”, explicó Moliterno, quien remarcó que el objetivo es que los jóvenes puedan aplicar en otros ámbitos todo lo aprendido durante su trayectoria escolar.

Aprender con profesionales y llevar el conocimiento a la práctica

La capacitación estuvo a cargo de Benjamín Lobos, un profesional que trabajó durante varios días junto a los estudiantes y docentes.

Durante las jornadas se abordaron cuestiones concretas de la manipulación de alimentos, como qué productos pueden mezclarse, cómo deben conservarse y cuáles son las condiciones adecuadas de almacenamiento y refrigeración.

Si bien estos contenidos forman parte de los proyectos pedagógicos de la institución, Moliterno destacó el valor de que los conocimientos hayan sido trabajados junto a un profesional externo que luego pudo acreditar formalmente la capacitación mediante el carnet.

Una experiencia que se concretó por primera vez con estudiantes

La directora señaló que, desde que asumió en la Escuela 510 en 2023, esta es la primera vez que los estudiantes reciben el carnet de manipulación de alimentos.

En años anteriores se había realizado el trámite para adultos, auxiliares y personas vinculadas con la elaboración de productos, pero quedaba pendiente incorporar a los jóvenes.

La posibilidad surgió a partir de la propuesta de realizar la capacitación directamente en la escuela, con los estudiantes trabajando y aprendiendo en el lugar.

Además, el trámite fue gratuito para los alumnos. La institución realizó la solicitud correspondiente y la Municipalidad de Esquel accedió a otorgar los carnets sin costo.

La formación laboral comienza antes del egreso

La Escuela 510 trabaja con estudiantes de diferentes edades y desarrolla una propuesta que combina formación pedagógica, talleres y preparación para la vida laboral.

Los alumnos más pequeños comienzan en los pre-talleres, generalmente entre los 11 y 12 años, mientras que alrededor de los 16 años pasan al turno mañana, donde incorporan actividades que requieren mayor autonomía, manejo de herramientas y desarrollo de nuevas habilidades.

La institución busca que, a partir de los 18 años, los estudiantes comiencen a realizar prácticas fuera de la escuela. No todas están vinculadas con la alimentación: también existen experiencias relacionadas con vivero, electricidad y otros espacios de trabajo de la comunidad.

El objetivo es que puedan enfrentarse a situaciones reales como cumplir horarios, recibir indicaciones, convivir con compañeros de trabajo y responder a las responsabilidades propias de un ámbito laboral.

La panadería, un espacio de aprendizaje y vínculo con la comunidad

Uno de los talleres más reconocidos de la Escuela 510 es el de panadería, aunque actualmente se encuentra momentáneamente sin panadero debido a la licencia del profesional que se desempeñó durante aproximadamente 20 años en la institución.

La escuela espera que pueda abrirse próximamente la posibilidad de realizar un llamado para cubrir ese espacio.

La panadería tiene además una característica particular: cuenta con una boca de expendio abierta a la comunidad, donde los estudiantes pueden poner en práctica no solamente conocimientos vinculados con la elaboración de alimentos, sino también habilidades sociales y laborales.

Allí aprenden a recibir a los clientes, atender consultas, vender productos y desenvolverse frente al público.

Moliterno destacó que este contacto directo con los vecinos permite observar cómo los estudiantes aplican lo aprendido y detectar qué aspectos todavía necesitan reforzar.

Una escuela que crece y amplía su matrícula

Actualmente, la Escuela 510 cuenta con 45 estudiantes, aunque la matrícula viene creciendo y se espera que durante los próximos meses se incorporen nuevos alumnos.

La directora señaló que ya hay 11 nuevos estudiantes en proceso de ingreso, mientras que también se prevé el pase de un grupo de alumnos del turno tarde al turno mañana.

Este crecimiento acompaña el reconocimiento que la institución tiene en la comunidad por su propuesta de talleres, aunque Moliterno remarcó que la formación no se limita a las actividades prácticas.

Talleres para aprender mucho más que un oficio

La propuesta de la Escuela 510 busca una formación integral, donde cada taller funciona también como una herramienta pedagógica.

En panadería, por ejemplo, los estudiantes pueden trabajar contenidos vinculados con números, mediciones y equivalencias. En carpintería incorporan conocimientos relacionados con las medidas y el uso de herramientas, mientras que en artesanías exploran diferentes materiales y técnicas: “Acá no vienen solamente a cocinar”, es la idea que la institución transmite a las familias: los talleres son medios para aprender, desarrollar habilidades, ganar autonomía y prepararse para diferentes ámbitos de la vida.

Una comunidad que también forma parte del aprendizaje

Moliterno destacó especialmente el vínculo con la comunidad de Esquel y la disposición que encuentra la escuela cuando necesita apoyo.

La apertura de espacios como la panadería permite que los estudiantes salgan del esquema tradicional del aula y tengan contacto directo con vecinos, clientes y trabajadores.

Para la directora, esa experiencia es fundamental porque permite evaluar en situaciones reales lo que los jóvenes están aprendiendo, ajustar las propuestas y acompañar de manera más efectiva sus procesos de formación.

En ese camino, el carnet de manipulación de alimentos se convierte en una herramienta concreta que puede ampliar las oportunidades de los estudiantes y acercarlos un paso más a nuevas experiencias educativas, laborales y de inclusión social.

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