El acto por el Día Nacional del Inmigrante tuvo este viernes un momento dedicado a reconocer las historias de dos mujeres que llegaron a Esquel después de recorrer diferentes caminos y que, con el paso de los años, hicieron de la ciudad su hogar.
Griselda de Sá y Lina González Jiménez recibieron reconocimientos por sus trayectorias personales y por mantener el vínculo con las culturas brasileña y paraguaya, respectivamente.
Sus historias reflejan diferentes procesos migratorios, pero tienen puntos en común: el alejamiento de sus lugares de origen, la adaptación a nuevos territorios, la formación de sus familias y la preservación de sus raíces culturales.
Griselda de Sá: una vida entre Argentina y Brasil
Griselda de Sá nació el 18 de septiembre de 1953 en Bernardo de Irigoyen, provincia de Misiones, en la frontera entre Argentina y Brasil. Es hija de madre argentina y padre brasileño.
Cuando tenía apenas un mes, su familia se trasladó a Brasil, donde creció y permaneció hasta los 30 años. Esa etapa de su vida generó un vínculo permanente con la cultura, las costumbres y su familia brasileña.
Tiempo después regresó a Argentina y, a los 38 años, llegó a Esquel, ciudad en la que decidió establecerse y formar su hogar junto a sus hijos.
Su adaptación a la Patagonia implicó afrontar distintos desafíos relacionados con el idioma, el acento, la búsqueda de trabajo, la integración social y las condiciones climáticas.
El sueño de una colectividad brasileña en Esquel
A pesar de haber construido su vida en Esquel, Griselda mantuvo su vínculo con Brasil y comenzó a compartir parte de su cultura con la comunidad.
A lo largo de los años dictó clases de portugués y gimnasia y colaboró con turistas brasileños que llegaban a la región.
Desde 2010 comenzó a participar junto a sus hijos y alumnos en diferentes actos y actividades, llevando la bandera, las costumbres y expresiones culturales de Brasil.
Esas experiencias impulsaron la idea de conformar una representación organizada de la comunidad brasileña en Esquel.
Después de distintos períodos de menor actividad, durante 2025 se retomaron los encuentros con otros brasileños residentes en la zona. Finalmente, en 2026 la colectividad brasileña volvió a participar activamente de actos y acontecimientos de la ciudad, con Griselda como una de sus representantes.
Lina González Jiménez: de Paraguay a la Patagonia
El segundo reconocimiento fue para Lina González Jiménez, nacida en Ypacaraí, Paraguay, un 23 de septiembre, hija de madre paraguaya y padre boliviano.
Su historia migratoria comenzó cuando tenía apenas 13 años, momento en el que por circunstancias familiares se trasladó a Argentina.
Su primer destino fue Buenos Aires, aunque antes de llegar definitivamente a Esquel su vida familiar pasó también por diferentes puntos del país, entre ellos Punta Colorada, en Sierra Grande, Río Negro, y la provincia del Chaco.
Finalmente, el 7 de noviembre de 1981, Lina llegó a Esquel junto a su esposo, el arquitecto Roberto Pastore, y sus hijos Diego y Federico.
Esquel se convirtió en su lugar de residencia definitivo
La llegada de la familia estuvo inicialmente vinculada con una oportunidad laboral de Roberto Pastore, quien había obtenido una licitación privada relacionada con su profesión.
Sin embargo, con el paso del tiempo decidieron permanecer en Esquel y establecer definitivamente su hogar en la ciudad.
Lina se integró a la comunidad, acompañó el crecimiento de su familia y desarrolló diferentes actividades, sin perder el vínculo con Paraguay y sus raíces culturales.
Durante años tuvo además una participación visible en las celebraciones locales, llevando la bandera de la República del Paraguay en actos protocolares y desfiles realizados en Esquel.
Mantener las raíces a pesar de la distancia
Durante el reconocimiento se destacó que la presencia de Lina con la bandera paraguaya fue una forma de mantener viva su identidad y representar a su país de origen dentro de la comunidad que la recibió.
Su trayectoria fue presentada como la historia de aquella niña de 13 años que atravesó una frontera, recorrió diferentes lugares de Argentina y finalmente encontró en la Patagonia el lugar donde desarrollar su vida familiar.
Las historias de Griselda de Sá y Lina González Jiménez fueron así parte central de la conmemoración de este viernes, en una jornada destinada a reconocer a quienes dejaron sus lugares de origen, atravesaron fronteras y contribuyeron desde sus propias identidades a la construcción de la comunidad de Esquel.
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