La comunidad educativa de la Escuela N° 112 de Esquel celebró este martes un acontecimiento que reunió pasado, presente y futuro: los 100 años de vida de la institución.
El acto contó con la participación de estudiantes y docentes actuales, exalumnos, exdocentes, exdirectivos, auxiliares, familias y autoridades municipales y provinciales, muchos de los cuales regresaron a la escuela para compartir recuerdos y reencontrarse con quienes fueron parte de su trayectoria.
La directora Gladys Ramírez, quien está al frente de la institución desde marzo de 2013, fue la encargada de brindar unas palabras durante la ceremonia y destacó especialmente el significado que la escuela adquirió para distintas generaciones de vecinos de Esquel.





“Siempre fue la escuela del barrio”
Durante su discurso, Ramírez realizó un recorrido por las diferentes etapas de la institución, desde sus primeros emplazamientos hasta llegar al edificio actual.
Recordó la escuela ubicada sobre el camino entre Esquel y Trevelin, su paso por la calle Darwin entre Ameghino y San Martín y aquella institución que desde 1949 también formó maestros nacionales, además de recibir a niños y adultos.
A pesar de las transformaciones, señaló que existió un elemento que permaneció a lo largo de las décadas: su función como espacio de encuentro y pilar de la comunidad: “La Escuela 112, o la ex 38, como refieren los alumnos que se encuentran presentes hoy, siempre fue la escuela del barrio”, expresó.
Mate cocido, pan casero y recuerdos de otras épocas
Una parte central de la celebración estuvo marcada por los testimonios y recuerdos de quienes transitaron por sus aulas décadas atrás.
Ramírez evocó aquella escuela que recibía a los estudiantes con mate cocido caliente y pan casero, mientras la leña permitía calefaccionar las instalaciones durante los inviernos caracterizados por el frío, las lluvias y las nevadas.
También destacó la presencia durante el centenario de antiguos alumnos, algunos de ellos cercanos a los 90 años, que regresaron para recorrer las galerías y reencontrarse con espacios vinculados a su infancia.
Para muchas generaciones, sostuvo la directora, la institución fue mucho más que un espacio destinado a transmitir conocimientos: también brindó acompañamiento frente a situaciones familiares y sociales difíciles.
Una escuela que “nunca dejara a nadie afuera”
Ramírez remarcó que el trabajo desarrollado durante estos cien años estuvo sostenido por la colaboración entre docentes, auxiliares, estudiantes y familias.
Entre los principios que continúan orientando a la institución mencionó la educación para la paz, la resolución pacífica de los conflictos, la responsabilidad sobre los propios actos y la reparación de los errores que puedan afectar a otros: “La escuela de todos, la escuela que abre sus puertas para que podamos seguir creciendo”, expresó durante su intervención.
Y resumió el desafío hacia adelante: “Seguimos siendo comunidad que aprende y que se prepara para transformar el mundo”.
La mirada de los estudiantes en el centenario
Los alumnos actuales también tuvieron protagonismo durante la ceremonia. Manolo González Vidal, estudiante de sexto grado y abanderado, compartió unas palabras sobre su experiencia en la institución.
El alumno recordó que ingresó en tercer grado y destacó el acompañamiento recibido desde sus primeros días. Además, señaló que cumplir cien años implica reconocer una historia construida por personas, recuerdos, aprendizajes y sueños: “Nosotros, los que hoy formamos parte de esta institución, tenemos la suerte de poder ser una pequeña parte de esta historia y de ayudar a construir lo que vendrá”, manifestó.
“Los cambios están en el aula y en la escuela”
Durante el acto también hubo palabras en representación del Ministerio de Educación del Chubut, desde donde se destacó la oportunidad que representa el centenario no solamente para recuperar la historia, sino también para proyectar las próximas décadas de la institución.
Se remarcó el aporte realizado por docentes, familias, personal operativo, la comunidad y el Municipio durante estos cien años.
Asimismo, desde Educación se sostuvo que “los cambios están en el aula, en la escuela y en cada uno de los docentes”, y se destacó la huella que la Escuela N° 112 dejó en la ciudad.
El centenario permitió así reencontrar diferentes generaciones alrededor de una misma institución. La escuela del barrio, del arroyo, del Ceferino y del Matadero; la escuela de abuelos, padres, hijos y estudiantes actuales, celebró cien años y comenzó a transitar una nueva etapa de su historia.
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