Cuestionamientos a la medida de fuerza provincial
La medida de fuerza anunciada la semana pasada por sectores de ATE en distintos puntos de Chubut generó diferencias dentro del propio sindicato. Desde Esquel, el integrante de la Comisión Directiva, Jonathan Díaz, manifestó su desacuerdo con la decisión y consideró que la convocatoria al paro terminó perjudicando a los trabajadores.
Durante una entrevista en el programa Primera Mañana, el dirigente sostuvo que lanzar una medida de fuerza mientras existe una instancia de negociación abierta provoca un efecto contrario al buscado.
“Si uno saca una medida cuando hay una mesa de negociación abierta, le da un respiro al Gobierno porque termina dilatando los tiempos de la paritaria”, señaló.
La conciliación obligatoria, en el centro del debate
Díaz explicó que, tras el anuncio del paro, el Gobierno provincial dictó la conciliación obligatoria, una herramienta que suspende las medidas de fuerza y extiende los plazos de negociación.
Según indicó, esta situación provocó que las discusiones salariales se postergaran hasta mediados de junio, retrasando definiciones que los trabajadores esperan desde hace tiempo.
Para el dirigente sindical, la medida era previsible y terminó beneficiando a la patronal en detrimento de los empleados estatales.
La postura de ATE Esquel
El referente gremial aclaró que la seccional Esquel no impulsó ni adhirió formalmente a la medida de fuerza, aunque reconoció que, al tratarse de una convocatoria provincial, algunos trabajadores decidieron acompañarla.
Díaz sostuvo que en la región cordillerana existe una fuerte organización de base y que cualquier acción gremial debe surgir del debate y la participación de los trabajadores.
“Las decisiones tienen que respetar la voz de los compañeros y surgir desde las bases”, afirmó.
Preocupación por los auxiliares de la educación
Uno de los sectores más afectados por el conflicto es el de los auxiliares de la educación, que atraviesa reclamos vinculados a salarios, condiciones laborales y recategorizaciones.
Díaz describió al sector como uno de los más golpeados dentro de la administración pública y aseguró que desde la conducción local continúan impulsando gestiones para que las demandas de los trabajadores de la cordillera sean atendidas en las mesas de negociación.
Entre los reclamos pendientes mencionó situaciones de precarización laboral, problemas salariales y la necesidad de avanzar en distintos puntos del convenio colectivo de trabajo.
Expectativa por la continuidad de las negociaciones
Con la conciliación obligatoria en marcha, el foco ahora está puesto en las futuras reuniones entre los representantes gremiales y el Gobierno provincial.
Desde ATE Esquel esperan que la situación no afecte los pedidos que vienen impulsando desde la región y que las mesas técnicas y paritarias permitan avanzar en soluciones concretas para los trabajadores.
Mientras tanto, el debate interno sobre las estrategias gremiales quedó expuesto y evidenció diferencias de criterio respecto de cómo encarar los reclamos en un contexto marcado por la negociación salarial y las demandas laborales pendientes.
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