Una galleta puede parecer un aporte pequeño. Sin embargo, cuando detrás de ella se unen quienes aportan los ingredientes, quienes trabajan para elaborarla, los comercios que deciden venderla y los vecinos que colaboran comprándola, ese pequeño gesto se transforma en una red solidaria.
Por tercer año consecutivo, Reina Mora se suma a ALCEC Esquel (Asociación de Lucha contra el Cáncer) en el marco de Octubre Rosa, con una campaña destinada a generar conciencia sobre la prevención del cáncer de mama y recaudar fondos para la institución.
Liliana Tamame, Estefanía Morello, Macarena Predrazzi y Nahuel Serra cuentan cómo nació y fue creciendo una propuesta que este año vuelve a convocar a toda la comunidad.
Una iniciativa que creció año tras año
La propuesta comenzó hace tres años a partir de una iniciativa de Estefanía Morello, propietaria de Reina Mora, con la intención de elaborar un producto cuya venta permitiera colaborar con ALCEC.
El primer año, Reina Mora elaboró galletas y donó la mano de obra. En la segunda edición, la propuesta incorporó a otros actores de la comunidad y amplió su alcance.
Este año dieron un nuevo paso: desarrollaron una galleta de autor con centro de frutilla, que tendrá un color rosado aportado por remolacha deshidratada.
La producción se realizará durante todo octubre. Reina Mora aporta la mano de obra, los proveedores colaboran con la materia prima y diferentes comercios pueden sumarse como puntos de venta.
Una compra que llega directamente a ALCEC
Cada galleta será entregada en una bolsa que incluirá información sobre prevención y un código QR.
El sistema permite que quien compre el producto realice el pago directamente a ALCEC Esquel, sin intermediarios.
La propuesta no estará disponible únicamente en Reina Mora. La convocatoria permanece abierta para todos aquellos comercios que quieran sumarse a la campaña y ofrecer las galletas en sus locales.
La experiencia del año pasado mostró el alcance que puede conseguir la iniciativa: se vendieron 600 galletas: “Es mínimo lo que salen las galletitas. Es más que nada simbólico, pero entre todos suma un montón”, señalaron al explicar el espíritu de la propuesta.
“Es una cadena de favores”
Para Macarena Pedrazzi, la campaña tiene además una dimensión personal. Hace dos años fue diagnosticada con cáncer de mama y reconoce que la experiencia modificó su vínculo con quienes atraviesan la enfermedad: “A mí me han ayudado tanto, tanto, tanto, tanto que es una cadena de favores. Yo lo tengo que volver”, expresó.
La campaña busca justamente que esa cadena continúe creciendo: desde quien dona los ingredientes hasta quien elabora las galletas, el comercio que las ofrece y cada vecino que decide comprarlas.
Detrás de la recaudación también está el objetivo de generar conciencia sobre la importancia de la detección temprana y del acceso a los tratamientos: “Necesitamos tener acceso a una detección temprana y necesitamos tener también acceso a los tratamientos, todos por igual”, remarcó Pedrazzi.
Los aportes que se transforman en acciones
Los fondos obtenidos mediante este tipo de iniciativas permiten a ALCEC sostener diferentes acciones destinadas a la comunidad.
Según explicó Liliana Tamame, su presidenta, lo recaudado anteriormente permitió colaborar para incorporar equipamiento para el servicio de mastología, destinado a facilitar las intervenciones.
Este año existe además otro objetivo concreto: colaborar con el sostenimiento de Lazos por la Vida, la casa con la que cuenta ALCEC desde este año para alojar a pacientes oncológicos que necesiten un lugar donde permanecer.
Parte de los ingresos obtenidos mediante la campaña será destinada a solventar los gastos de esta casa.

Una red que invita a ser parte
Para quienes impulsan la propuesta, uno de los principales resultados de estos tres años fue comprobar cómo una idea inicial consiguió sumar voluntades.
Proveedores, trabajadores, comercios y vecinos conforman una red en la que cada aporte, independientemente de su tamaño, forma parte del resultado final.
Además de generar recursos, desde ALCEC destacaron que la experiencia permitió visibilizar el trabajo de la asociación y acercar información preventiva a quienes compraron las galletas.
Cada unidad vendida representa así algo más que una colaboración económica: lleva información, contribuye al sostenimiento de las acciones de ALCEC y amplía una red que lleva tres años creciendo.
El año pasado fueron 600 galletas. Este Octubre Rosa, la propuesta vuelve a convocar a comercios y vecinos con el mismo concepto que sostiene la campaña desde su inicio: cuando los pequeños aportes se unen, la ayuda se multiplica.
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