Ordenanza vigente y controles estrictos
Con la llegada de las fiestas, el Municipio de Trevelin puso en marcha con mayor énfasis la ordenanza que prohíbe el uso, la venta, la comercialización y también la tenencia de pirotecnia. Marcelo Sosa fue claro: si en un control se detecta el traslado de material pirotécnico, puede ser secuestrado y se aplican sanciones.
Los controles están a cargo de Bromatología, Inspección y Tránsito, pero también puede intervenir la Policía ante una denuncia. Incluso, cualquier vecino puede alertar de manera anónima si detecta la venta ilegal.

Empatía, salud e incendios: los motivos de la prohibición
Sosa reconoció que, en lo personal, le gustan los fuegos artificiales, pero remarcó que existen motivos más que suficientes para sostener la ordenanza. El principal, aseguró, es el impacto en personas con autismo y otras sensibilidades, que sufren intensamente el ruido.
A esto se suma el riesgo de incendios, especialmente en un contexto donde ya se registraron focos ígneos tras tormentas eléctricas, y el daño que la pirotecnia provoca en mascotas, que reaccionan con miedo y desorientación.
“El llamado no es solo a cumplir por miedo a una multa, sino a pensar con empatía y buscar otras formas de celebrar”, subrayó.
Asueto administrativo y recolección de residuos
El funcionario también explicó cómo impactan los asuetos administrativos en el funcionamiento municipal. Durante los días festivos no habrá atención habitual y la recolección de residuos se realizará únicamente los días 22, 23, 29 y 30 de diciembre, retomando la normalidad en enero.
El inconveniente principal es que la planta de tratamiento en Esquel también estará cerrada, lo que impide operar con normalidad aunque el municipio quisiera sostener el servicio. Por eso, se pidió a vecinos y comerciantes no sacar los residuos, mantenerlos dentro de sus propiedades y usar cestos cerrados.
Desde Servicios Públicos, el área continuará con recorridas y actuará solo ante situaciones urgentes.

Un año difícil y una demanda social en aumento
Al hacer un balance del año, Sosa no dudó en definirlo como muy complejo, tanto en lo personal como en lo laboral. Señaló que la gestión debió apelar al ingenio, la creatividad y el trabajo en red para dar respuestas en un contexto de demanda social creciente.
Relató que diariamente recibe currículums de personas que buscan trabajo o vecinos que, aun teniendo empleo, no logran cubrir servicios básicos o medicamentos.
Hacienda, austeridad y salarios
En este escenario, destacó el rol de la secretaria de Hacienda, Cecilia Purzel, a quien definió como una figura clave en una administración austera y responsable, sin deuda municipal. El aguinaldo fue pagado en tiempo y forma y el municipio ya mantiene reuniones paritarias con los gremios para evaluar recomposición salarial.
Nación ausente y vínculos desiguales
Sosa fue contundente al referirse a la relación con el Gobierno nacional: no existe vínculo desde hace dos años. Recordó que el único contacto fue para exigir la devolución de fondos de obras y que, desde entonces, no hubo más respuestas, aunque algunos proyectos siguen formalmente activos.
Con Provincia, en cambio, la relación es dispar, con áreas donde se puede trabajar de manera articulada y otras donde el acompañamiento es escaso.
La preocupación central: los vecinos
Lejos de centrarse en la gestión, Sosa cerró con una definición política y social: su mayor preocupación es la situación de los vecinos, especialmente los más vulnerables. Aseguró que, pese a los discursos oficiales, en el territorio se observa más pobreza, más personas que no llegan a fin de mes y más demanda de alimentos “Eso es lo que vemos todos los días recorriendo Trevelin”, afirmó.
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