El procedimiento realizado en barrio Ceferino Alto fue el resultado de un trabajo previo de relevamiento y actuaciones administrativas. Según explicó Austin, el sector ubicado entre avenida Yrigoyen y calle Paterur, en inmediaciones del denominado Camino Rural de Trevelin, había sido progresivamente delimitado con cercos, mojones y distintas construcciones.
La superficie involucrada alcanzaba aproximadamente tres hectáreas de tierras fiscales. En el lugar se encontraron obradores, cercamientos y construcciones de material que habían avanzado incluso hasta la etapa de encadenados.
El operativo se concretó con participación de la Policía del Chubut, personal del área de Espacios Públicos y el cuerpo de inspectores de la Dirección General de Inspecciones.

Dos horas para liberar el sector
Austin destacó que al momento de la intervención no había personas en el lugar, lo que permitió desarrollar el procedimiento con mayor rapidez y seguridad.
Según detalló, en aproximadamente dos horas se realizó el desmantelamiento de las estructuras y el retiro de los materiales. Los elementos fueron puestos a disposición para que quienes consideren tener derechos sobre ellos puedan iniciar el correspondiente reclamo y trámite administrativo.
El funcionario agradeció especialmente la colaboración de la Policía provincial, tanto en materia de seguridad como de apoyo operativo durante el procedimiento.
El Municipio ya tiene nuevos sectores bajo seguimiento
El operativo de Ceferino no sería un hecho aislado. Austin confirmó que existen otros sectores de Esquel donde se detectaron ocupaciones de tierras fiscales y que ya se realizaron los relevamientos correspondientes.
“Tenemos en carpeta distintos sectores de la ciudad que están en las mismas condiciones”, explicó el secretario de Gobierno, quien adelantó que el Municipio ya cuenta con expedientes preparados para avanzar con nuevas expulsiones de acá hasta octubre.
La estrategia comenzó durante el invierno, cuando se realizaron los relevamientos y las contrataciones necesarias. Ahora, con condiciones climáticas más favorables, el objetivo es avanzar progresivamente con la liberación de los terrenos.
Una vez finalizada esa etapa, explicó Austin, será más sencillo realizar la fiscalización periódica de las tierras fiscales, con recorridas destinadas a detectar rápidamente nuevas ocupaciones.
El procedimiento requiere un trámite administrativo
Austin aclaró que el Municipio no interviene directamente ante cada detección, sino que existe un procedimiento administrativo previo.
Primero se realiza el relevamiento del lugar y se determina la nomenclatura catastral. Luego se consulta la situación dominial para establecer si la superficie corresponde a tierras privadas o fiscales. Una vez confirmada la condición fiscal, se conforma el expediente que permite avanzar posteriormente con la desocupación.
Actualmente, el Municipio utiliza como herramienta la Ordenanza 4420, que establece el marco para este tipo de intervenciones.
Sin embargo, Austin adelantó que la gestión trabaja para modificar el tratamiento de las ocupaciones de tierras, con la intención de que determinadas situaciones puedan dejar de ser consideradas solamente una contravención y pasen a tener tratamiento penal, involucrando directamente a la Justicia.
La advertencia por la venta de terrenos sin papeles
Uno de los puntos que Austin remarcó durante la entrevista fue la necesidad de que los vecinos no compren terrenos que no cuentan con documentación que acredite su titularidad.
El funcionario sostuvo que en algunos casos se detectan personas que ocupan, limpian, nivelan y cercan terrenos fiscales para luego intentar venderlos, aprovechándose de quienes buscan acceder a un lote y tienen una necesidad habitacional.
“En muchos casos son cuestiones inmobiliarias”, explicó, y advirtió que quienes compran de buena fe pueden terminar adquiriendo un problema en lugar de una solución, ya que se trata de terrenos que no cuentan con escritura ni garantías de propiedad.
Además, señaló que los procesos para regularizar la situación de tierras fiscales pueden extenderse durante muchos años y no necesariamente terminan en la obtención de la titularidad.
El desafío del ordenamiento urbano
El secretario de Gobierno también vinculó el control de las tierras fiscales con una cuestión más amplia: el crecimiento ordenado de Esquel.
Según explicó, las ocupaciones irregulares pueden generar serias dificultades para la planificación urbana, especialmente cuando las construcciones quedan ubicadas sobre espacios que originalmente estaban previstos para calles, pasajes u otras áreas destinadas a infraestructura.
“Es mucho más fácil desarrollarse con planeamiento”, planteó Austin, al señalar que intervenir posteriormente sobre barrios ya consolidados implica mayores costos para llevar servicios e infraestructura.
El problema puede traducirse en calles con curvas inesperadas, pasajes sin salida y dificultades para extender redes de agua, electricidad u otros servicios.
“Una cosa es la necesidad y otra cosa es la oportunidad”
Austin diferenció las situaciones de familias que necesitan acceder a una vivienda o a un terreno de aquellas personas que, según indicó, aprovechan esa necesidad para realizar negocios con tierras que no pueden comercializarse.
En ese sentido, afirmó que el Municipio también trabaja para identificar a quienes aparecen de manera reiterada vinculados con este tipo de situaciones.
“Una cosa es la necesidad y otra cosa es la oportunidad”, sostuvo, y señaló que los relevamientos y las notificaciones permiten detectar casos de personas que repetidamente participan en ocupaciones o intentan generar negocios alrededor de terrenos fiscales.
La intención, según explicó, es avanzar también en ese aspecto en coordinación con la Justicia.
Más controles para evitar nuevas ocupaciones
Con la superficie recuperada en Ceferino Alto, el Municipio considera que ahora cuenta con mayor claridad sobre cuáles son los terrenos fiscales y cuáles deben ser protegidos de nuevas ocupaciones.
La estrategia apunta a combinar los desalojos de los sectores ya detectados con controles permanentes, para evitar que los espacios recuperados vuelvan a ser ocupados.
El objetivo planteado por la gestión municipal es que el crecimiento de Esquel se produzca de manera planificada y con infraestructura adecuada, evitando que las ocupaciones irregulares terminen condicionando el desarrollo futuro de la ciudad.
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