La gerenta de GIRSU, Mariana López Rey, explicó que el trabajo con las instituciones educativas se encuentra actualmente en una primera etapa.
Alrededor de 15 escuelas ya cuentan con contenedores para separar residuos, mientras que el organismo trabaja en la planificación de una segunda etapa para ampliar la cobertura.
López Rey explicó que la instalación de infraestructura implica una inversión y que, por ese motivo, el despliegue se realiza de manera progresiva, de acuerdo con las necesidades y posibilidades del sistema.
Separar desde las escuelas para llegar a los hogares
La propuesta apunta a que las instituciones educativas funcionen también como espacios de aprendizaje y generación de conciencia ambiental.
La separación en origen permite que los estudiantes incorporen prácticas que luego pueden trasladarse a sus hogares y contribuir a modificar los hábitos de toda la comunidad: “Es importante que por ahí de las instituciones se vaya separando la basura también y así eso se transmite de las casas y toda la ciudad genera conciencia”, se planteó durante la entrevista, una idea que López Rey respaldó.
En ese sentido, la gerenta remarcó que el trabajo educativo continúa más allá de la instalación de los contenedores.
Educación ambiental y proyectos específicos
López Rey señaló que GIRSU viene desarrollando campañas de educación, proyectos y acciones con distintas instituciones, además del programa de separación en escuelas.
También mencionó el trabajo con generadores especiales y proyectos específicos vinculados a instituciones educativas, como parte de una estrategia que busca abordar la gestión de residuos desde distintos sectores.
La funcionaria cuestionó además que algunas instituciones hayan manifestado que no realizaban separación de residuos y señaló que, frente a esa situación, se decidió profundizar el acompañamiento y las acciones de educación ambiental.
Reducir la presión sobre la planta
El programa adquiere especial importancia en un contexto en el que GIRSU busca reducir la cantidad de residuos que llegan a disposición final.
López Rey explicó que la situación actual de la planta obligó a implementar medidas de emergencia y acelerar la construcción y puesta en funcionamiento del Módulo 2.
La funcionaria indicó que el módulo anterior alcanzó una altura aproximada de 17 a 18 metros, situación que, según explicó, implica riesgos y exige avanzar en soluciones para descomprimir la operación.
Por eso, la separación en origen aparece como una de las herramientas para reducir el volumen de residuos y extender la capacidad del sistema.
Una segunda etapa para ampliar la propuesta
El próximo paso será avanzar con una segunda etapa de infraestructura para las escuelas, mientras continúan las acciones de capacitación y educación ambiental.
La intención es que la separación no quede limitada a la colocación de contenedores, sino que forme parte de un proceso sostenido que incluya educación, proyectos institucionales y cambios concretos en la forma de gestionar los residuos.
Para GIRSU, el desafío es que esas prácticas puedan multiplicarse desde las escuelas hacia los hogares y, finalmente, hacia toda la comunidad.
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