El paro universitario nacional impulsado por CONADU y acompañado por el personal no docente se desarrolla este martes y miércoles en todo el país, con cese total de actividades y sin asistencia a los lugares de trabajo.
“Se votó en el Congreso la Ley de Financiamiento Universitario, se sostuvo el no al veto, pero el Gobierno no la promulgó. Pasan los días sin paritarias y vemos que vamos a llegar al verano sin aumentos salariales”, explicó Rizzuto.
Sueldos deteriorados y falta de diálogo
Según los gremios universitarios, los salarios perdieron el equivalente a cinco masas salariales en los últimos meses, sin recomposición ni negociaciones abiertas.
“Nuestros sueldos se atrasan mes a mes. No hay paritarias ni diálogo. Los docentes con varios cargos no llegan a fin de mes”, expresó la referente sindical.
Rizzuto advirtió además que el presupuesto reconducido desde 2023 agrava la crisis, ya que no permite planificar contratos, jubilaciones ni gastos básicos de funcionamiento, afectando a materias, investigación y mantenimiento.
Impacto en los estudiantes
La situación económica también golpea a los alumnos. Rizzuto mencionó casos de jóvenes que deben abandonar sus estudios por los costos de alquiler y transporte: “Tengo estudiantes que me dicen: ‘Prof, me vuelvo a mi pueblo porque no puedo mantenerme acá’. Es un panorama muy duro”, señaló.
Las becas estudiantiles y de comedores permanecen congeladas, mientras que el transporte educativo gratuito se interrumpe en el verano, lo que dificulta la permanencia en la universidad.
Elecciones universitarias y contexto político
El paro coincide con el proceso electoral interno de la universidad (con la elección de rectorado esta semana) y con la elección nacional del domingo, que según Rizzuto “será clave para definir el rumbo de 2026”.
“Esperamos que la sociedad envíe un mensaje claro. Hay amenazas de reforma laboral, aumento de la edad jubilatoria y más recortes a las universidades”, expresó
Posibles medidas futuras
Si el conflicto persiste, CONADU no descarta nuevas acciones, como la no toma de exámenes finales o cese prolongado de actividades: “Nadie quiere llegar a eso, pero el Gobierno no escucha. Estamos ante una crisis parecida a la del 2001”, advirtió Rizzuto.
La dirigente señaló que la reconstrucción del sistema universitario llevará años: “Lo que se pierde hoy, docentes formados, investigadores, presupuesto y oportunidades, no se recupera fácilmente. Pero seguiremos defendiendo la universidad pública, gratuita y de calidad.”
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