Al cumplirse 11 años del primer Ni Una Menos, referentes de organizaciones feministas y de la diversidad realizaron una fuerte reflexión sobre la situación actual de la violencia de género en Argentina y señalaron que persisten problemas estructurales que continúan poniendo en riesgo la vida de mujeres y disidencias.
Durante una entrevista realizada en el marco de las actividades conmemorativas, expresaron su preocupación por los recientes casos de femicidio y remarcaron que la violencia de género sigue siendo una problemática vigente.


«Las cosas estructuralmente no han cambiado»
Las referentes señalaron que en lo que va del año se registraron 100 femicidios y cuatro travesticidios, cifras que reflejan la gravedad de la situación.
«Lamentablemente volvemos a lamentar víctimas de femicidio. Las cosas estructuralmente no han cambiado y eso se profundiza ante la falta de políticas públicas para abordar esta situación«, afirmaron.
Además, sostuvieron que la violencia de género debe entenderse como un problema social que requiere respuestas integrales por parte del Estado y de toda la comunidad.

El rol de la educación y las políticas de prevención
Durante la entrevista se destacó la importancia de sostener herramientas de prevención y promoción de derechos, especialmente en el ámbito educativo.
Las referentes defendieron el papel de la Educación Sexual Integral (ESI) como una herramienta fundamental para que niños, niñas y adolescentes puedan expresar situaciones de violencia y construir relaciones más igualitarias.
Asimismo, remarcaron la necesidad de continuar fortaleciendo programas destinados a la protección y el acompañamiento de mujeres y diversidades.
Reclamos por más asistencia y refugios
Otro de los puntos planteados fue la falta de espacios de contención para personas que atraviesan situaciones de violencia.
En ese sentido, recordaron que la legislación provincial contempla la existencia de casas refugio para mujeres víctimas de violencia de género, aunque señalaron que actualmente la cantidad disponible resulta insuficiente.
También cuestionaron las condiciones laborales de muchos equipos interdisciplinarios que trabajan en la asistencia y el acompañamiento de víctimas.
Un llamado a toda la sociedad
Las participantes insistieron en que la problemática no debe ser abordada únicamente por las mujeres o los colectivos feministas, sino por toda la comunidad.
«Nos queremos vivas y libres. No tenemos por qué vivir con miedo«, expresaron.
Además, convocaron especialmente a los varones a revisar conductas y prácticas naturalizadas que forman parte de las desigualdades de género y a involucrarse activamente en la prevención de las violencias.
La calle como espacio de reclamo
A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, las referentes reafirmaron la importancia de la organización colectiva y de la presencia en el espacio público para sostener los reclamos.
«Nos van a encontrar en las calles, que es nuestro territorio de conquista«, manifestaron.
La jornada concluyó con un mensaje de concientización, memoria y compromiso colectivo para continuar trabajando por una sociedad libre de violencia, discriminación y desigualdad.
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