En el marco de las actividades por el Día Nacional de la Donación de Órganos, dos vecinos de Esquel compartieron historias que reflejan el impacto que tiene la donación en la vida de quienes esperan un trasplante.
Se trata de Carlos Mansilla y Beatriz Lino, quienes recientemente recibieron un segundo trasplante renal y hoy atraviesan una nueva etapa marcada por la recuperación, los cuidados y la gratitud.
Una nueva oportunidad
Carlos recordó que recibió su primer trasplante en 2006 y que el órgano funcionó durante casi 16 años.
Tras volver a realizar los estudios correspondientes, ingresó nuevamente al proceso de espera y apenas cinco meses después recibió la noticia que cambió su vida: “En diciembre me llamaron para el segundo trasplante y fue un éxito”, contó.
A sus 54 años, aseguró que afrontó esta nueva intervención con mayor tranquilidad y experiencia: “Ya conocía el proceso, los cuidados y los tratamientos. Fui mucho más relajado que la primera vez”, explicó.
Además, destacó que la recuperación fue más rápida y con menos complicaciones que en su primer trasplante.
Tres meses lejos de casa
Por su parte, Beatriz Lino también recibió recientemente un segundo trasplante renal.
Su primer trasplante fue posible gracias a la donación de su madre. Esta vez, el órgano provenía de un joven donante fallecido de 23 años: “Hace tres meses que me trasplanté y todo salió muy bien. Estoy muy agradecida”, expresó.
Al igual que Carlos, debió permanecer durante tres meses en Buenos Aires para realizar controles y completar el período de recuperación: “Fue difícil estar lejos de la familia, pero valió la pena”, señaló.
El valor de la donación
Ambos coincidieron en destacar la importancia de la donación de órganos y el trabajo que realizan los equipos médicos que acompañan a los pacientes durante todo el proceso.
También remarcaron la necesidad de que las personas que atraviesan tratamientos de diálisis o esperan un trasplante no abandonen los controles ni los estudios previos: “Hoy todo es mucho más rápido que años atrás. La medicina avanzó muchísimo y hay que animarse a hacer los estudios”, sostuvo Carlos.
Un mensaje para quienes esperan
Los dos pacientes coincidieron en que la actitud y el acompañamiento son fundamentales durante el proceso: “El ánimo influye mucho. Hay que tener confianza y no perder la esperanza”, expresó Beatriz.
Carlos, por su parte, recordó que en la Argentina se realizan trasplantes diariamente y que cada donación representa una oportunidad concreta para quienes integran las listas de espera: “No hay que bajar los brazos. Hay que seguir adelante y anotarse para poder acceder a esa oportunidad”, concluyó.
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