Más que una carrera: la prueba de aguas abiertas que emocionó a la Patagonia

Los organizadores destacaron el impacto deportivo, turístico y social de la competencia de aguas abiertas que reunió a más de 130 nadadores. Historias de superación, inclusión y un entorno natural único marcaron un evento que ya proyecta nuevas ediciones.

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Tras el desarrollo de la competencia de aguas abiertas en la región, sus organizadores, Mauro Rivera y Charly Moreno, realizaron un primer balance destacando el impacto generado más allá de lo estrictamente deportivo.

Con más de 130 nadadores participantes, el evento logró posicionarse como una propuesta de alto nivel en la Patagonia, convocando deportistas de distintos puntos del país y también de Chile.

Una disciplina en crecimiento

Las aguas abiertas vienen creciendo de manera sostenida en Argentina en los últimos años, consolidándose como una alternativa que combina deporte y naturaleza: “Poder nadar en contacto con el entorno natural es otra dimensión”, remarcaron los organizadores, quienes impulsaron una modalidad en equipo poco habitual en la región.

Participación federal e internacional

La competencia reunió nadadores de diferentes localidades:

  • Bariloche, Neuquén, Viedma y Choele Choel
  • Santa Cruz (Puerto San Julián, Río Gallegos, Caleta Olivia)
  • Chile (Futaleufú)

Si bien algunos competidores no pudieron llegar por inconvenientes en vuelos, la convocatoria fue considerada altamente positiva.

Presencia de nivel internacional

Uno de los puntos más destacados fue la participación de Mayte Puca, campeona mundial de aguas abiertas y referente internacional en ultra maratones acuáticas.

La deportista ha competido en pruebas emblemáticas como Capri-Nápoles, el Lago San Juan en Canadá y la Santa Fe-Coronda, posicionándose entre la élite mundial.

Su presencia le dio un salto de calidad y prestigio al evento.

Deporte e inclusión

La competencia también dejó momentos profundamente emotivos, como la participación de una nadadora no vidente que compitió acompañada por su pareja, quien la guiaba mediante estímulos auditivos y contacto físico.

Este tipo de experiencias refuerzan el carácter inclusivo del deporte y el mensaje de superación que atraviesa la disciplina.

Un mensaje desde el territorio

El evento se desarrolló en un contexto especial, siendo uno de los primeros tras los incendios que afectaron la región.

Para los organizadores, significó también una forma de reactivar el turismo y volver a poner en valor el territorio, destacando al entorno natural como escenario central: “Es nuestro patio, nuestro lugar, patrimonio de la humanidad”, señalaron.

Seguridad y organización, claves del evento

Uno de los aspectos más valorados por los participantes fue la logística:

  • Cada nadador de 10 km contó con un kayakista individual
  • Asistencia permanente durante todo el recorrido
  • Acompañamiento para hidratación y orientación

Este nivel de organización marcó un diferencial respecto a otras competencias del país.

Lo que viene

Los organizadores ya trabajan en futuras ediciones, con una premisa clara: mejorar y consolidar el evento: “El nivel de exigencia es alto y ya tenemos una lista de cosas para optimizar”, adelantaron, destacando además el acompañamiento de instituciones, sponsors y la comunidad.

Mucho más que una competencia

La prueba dejó en evidencia que el deporte puede ser motor de múltiples impactos:

  • Deportivo
  • Turístico
  • Social
  • Ambiental

Una experiencia que no solo reunió nadadores, sino que también dejó un mensaje profundo sobre el valor del esfuerzo, la inclusión y el vínculo con la naturaleza.

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