En el marco de las políticas de gestión y separación de residuos, GIRSU prepara una propuesta destinada especialmente a niños de jardines de infantes de Esquel.
La gerenta de GIRSU, Mariana López Rey, anunció que durante las próximas dos semanas se desarrollarán actividades en articulación con la Dirección de Jardines, con el objetivo de acercar a los más pequeños al funcionamiento del Centro de Valorización y Reciclaje.
Las jornadas se realizarán los jueves 17 y 24 de septiembre, en dos turnos, y participarán inicialmente alrededor de 60 niños: “Queremos que vengan al CVR, que conozcan este lugar y trabajarlo un poco”, explicó López Rey, quien destacó la importancia de adaptar el mensaje según las edades.

Una propuesta pensada especialmente para los más chicos
La directora de Primera Infancia, Rosana Ledesma, explicó que el primer establecimiento que participará será el Jardín 409, con niños de 3, 4 y 5 años.
La actividad contempla la participación de docentes, equipos directivos y familias, ya que el objetivo es que los adultos también puedan acompañar el proceso de aprendizaje de los niños.
Desde el área explicaron que no se trata de comenzar de cero, sino de reforzar desde edades tempranas conocimientos vinculados con la separación de residuos que ya se vienen trabajando en los jardines.
La expectativa es que esta experiencia pueda ampliarse durante el próximo año y alcanzar a todos los jardines de la localidad.

Del “orgánico e inorgánico” al “húmedo y seco”
Uno de los aspectos centrales de la propuesta será la adaptación del lenguaje para facilitar la comprensión de los niños.
Gabriela Formoso, coordinadora del CVR, explicó que se decidió reemplazar los términos “orgánico” e “inorgánico” por “húmedo” y “seco”, al considerar que estas palabras resultan más sencillas para que los chicos puedan identificar los residuos.
La jornada tendrá una duración aproximada de 50 minutos y estará planteada desde el juego y la participación.
Aprender con las manos y conocer qué pasa con los residuos
La propuesta incluirá diferentes momentos lúdicos en los que los niños podrán manipular materiales, aprender a separar y conocer qué sucede con los residuos una vez que son descartados.
Una de las actividades será la elaboración de macetas orgánicas a partir de yerba, además de experiencias en las que podrán darle forma a distintos recipientes utilizando sus propias manos.
El objetivo es que los chicos puedan comprender que no todo se tira, sino que determinados materiales pueden ser recuperados, reciclados o reutilizados.
También se trabajará la diferencia entre residuos húmedos y secos, utilizando ejemplos concretos y cercanos a la vida cotidiana.
La familia también será parte del aprendizaje
Aunque las actividades están pensadas para los niños, la propuesta contempla el acompañamiento de las familias.
Desde GIRSU consideran importante que madres y padres puedan observar cómo los chicos incorporan estos conceptos y acompañarlos mientras aprenden a identificar qué residuo corresponde a cada cesto.
La intención es que el aprendizaje no quede limitado al espacio del jardín, sino que pueda trasladarse también a los hogares.
Los niños como “replicadores” del mensaje
López Rey destacó especialmente el papel que pueden cumplir los niños dentro de las familias. Según explicó, cuando incorporan el hábito de separar los residuos, muchas veces son ellos mismos quienes recuerdan y transmiten la conducta a los adultos: “Los niños son esos grandes replicadores”, sostuvo la gerenta de GIRSU, al remarcar que los más pequeños pueden contribuir a que la separación se incorpore progresivamente en la vida cotidiana.
La iniciativa busca así que educar jugando también sea una herramienta de transformación de hábitos, fortaleciendo desde las primeras edades una cultura de cuidado ambiental y responsabilidad comunitaria.
Una experiencia que busca crecer
La propuesta comenzará con dos jardines, pero la intención de las instituciones involucradas es que pueda ampliarse progresivamente.
El desafío será que cada vez más niños conozcan qué ocurre con los residuos después de que salen de sus casas, cómo se separan y qué materiales pueden recuperar una segunda vida.
De esta manera, GIRSU y el área de Primera Infancia buscan que el mensaje sobre la separación llegue a las familias a través de una estrategia adaptada a los más chicos: jugar, experimentar, aprender y convertirse en multiplicadores de una conducta que puede generar cambios en toda la comunidad.
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