Los registros del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el Campo Experimental Agroforestal Trevelin, permiten observar la evolución de las precipitaciones durante los últimos seis meses y dimensionar el déficit acumulado en la región.
En septiembre se registraron 64,6 milímetros de lluvia, una cifra cercana al promedio histórico del mes, de 67,4 milímetros. Agosto también había mostrado una recuperación, con 133,5 milímetros, por encima de los 122,2 milímetros históricos.
Sin embargo, estas precipitaciones no alcanzaron para compensar la marcada caída registrada durante el otoño. En mayo se midieron apenas 16,4 milímetros, frente a un promedio histórico de 139 milímetros. En junio, las lluvias llegaron a 58,2 milímetros, muy por debajo de los 149,2 milímetros habituales.
La situación repercutió en el acumulado anual. Al cierre de septiembre, la zona registraba 549,3 milímetros, frente a los 815,4 milímetros de referencia histórica: una diferencia de 266,1 milímetros, equivalente a un déficit del 33%.
Según el informe del INTA, para esta altura del año históricamente ya debería haberse acumulado alrededor del 80% de las precipitaciones anuales.

Septiembre también fue más frío que lo habitual
El comportamiento térmico fue otro de los aspectos destacados de la última medición. La temperatura media mensual fue de 6,5 °C, un grado por debajo del promedio histórico de 7,5 °C.
También se registró una amplitud térmica menor que la habitual. La temperatura máxima absoluta llegó a 17,8 °C, mientras que el registro histórico para septiembre es de 25 °C. La mínima absoluta fue de -7,4 °C, frente a los -8,6 °C de referencia histórica.
En cuanto a las heladas, durante el mes se contabilizaron 15 días con heladas, tres más que el promedio histórico de 11,9 días.
Este comportamiento no fue exclusivo de septiembre. El análisis del período abril-septiembre muestra que las temperaturas medias estuvieron por debajo de los valores históricos durante varios meses, especialmente en mayo, julio, agosto y septiembre.

Un otoño y un invierno con anomalías persistentes
La comparación de los registros mensuales permite reconstruir cómo se llegó a la situación observada al finalizar septiembre.
En abril, el acumulado de precipitaciones se mantenía cerca de los valores históricos, con el 95% de lo esperado para esa fecha. Pero el marcado descenso de las lluvias en mayo y junio hizo que esa relación cayera al 54% en junio.
Julio tampoco logró revertir la tendencia: se registraron 87,2 milímetros, frente a los 138,3 milímetros históricos. Durante ese mes, además, se produjo una nevada el 26 de julio, con una acumulación de 15 centímetros de nieve.
En agosto se produjo una recuperación de las precipitaciones, que superaron el promedio mensual en aproximadamente un 10%. Septiembre mantuvo registros cercanos a los habituales, aunque el déficit acumulado continuó siendo significativo.
El comportamiento de las temperaturas también fue persistente. En julio, la temperatura media fue de apenas 0,2 °C, frente a un promedio histórico de 3 °C. En agosto, la media alcanzó los 3,3 °C, casi dos grados por debajo de los 5,1 °C históricos.

Qué muestran los datos de septiembre
Los registros del INTA permiten distinguir dos situaciones que conviven en el balance meteorológico de la región cordillerana de Chubut: por un lado, una recuperación reciente de las precipitaciones mensuales; por otro, un déficit acumulado que sigue siendo importante después de varios meses de lluvias muy inferiores a las habituales.
A esto se suma un semestre con temperaturas medias generalmente más bajas y una mayor cantidad de heladas que las registradas históricamente para esos meses.
El dato central es que las lluvias de agosto y septiembre no alcanzaron para recuperar el déficit generado durante mayo y junio. Al cierre del noveno mes del año, el acumulado de precipitaciones representaba apenas el 67% del valor histórico correspondiente.
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