La proeza de Mariana Hammond: 33 horas y 120 km non stop en los Andes peruanos

La ultra trail runner nacida en Trevelin cumplió su sueño de darle la vuelta corriendo, sin pausas, a la Cordillera Huayhuash, en Perú. En esta entrevista con Otra vuelta de tuerca, cuenta cómo se preparó, qué sintió en soledad a más de 5.000 metros, y por qué este desafío fue único. Una historia de resistencia, planificación y conexión personal que podés ver completa en el video de la entrevista.

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Mariana Hammond nació en Trevelin, creció entre montañas y desde hace cuatro años vive en Huaraz, Perú. Allí entrena y participa de carreras de ultra distancia. Pero esta vez, no fue una competencia, sino una promesa: darle la vuelta entera, corriendo y sin pausas, a uno de los circuitos más exigentes del mundo: la Cordillera Huayhuash, en la región de Áncash, a tres horas de Huaraz.

120 kilómetros, 8 pasos de montaña entre los 4.800 y 5.200 msnm, más de 6.600 metros de desnivel positivo. Todo eso, en 33 horas. Mariana se convirtió en la cuarta persona y la segunda mujer en hacerlo de forma non stop. La proeza ya circula en redes y será parte de un documental. En esta charla con Andrés Hernández, en Otra vuelta de tuerca, repasa lo vivido con emoción y detalle.

“Era un sueño que tenía hace años”

AH: Mariana, ¿cómo fue llegar a cumplir este sueño que ya habías mencionado cuando estuviste en Trevelin?

MH: Fue una experiencia increíble. Este circuito lo había hecho caminando en 6 días el año pasado. Pero soñaba con correrlo de una. Es muy remoto, muy alto, muy técnico. Poca gente se anima porque si pasa algo, la única forma de salir es en mula. Estás entre 4200 y 4400 casi todo el tiempo. Pero lo logré. Soy la cuarta persona y la segunda mujer que lo hace completo, corriendo.

La logística, los acompañantes y la luna llena

AH: ¿Cómo fue la organización y quiénes te acompañaron?

MH: Lo dividí en cuatro partes. El primer tramo (hasta el km 26) lo hice con un amigo suizo, Mark. El segundo (km 26 al 42), lo hice sola. Fue hermoso, entreno sola y ese contacto conmigo misma me dio mucha energía. A partir del km 42 me uní con dos corredores peruanos que me acompañaron toda la noche. Fue mágico: luna llena, reflejada en las lagunas de la cordillera, parecía otro mundo.

AH: ¿Hubo momentos difíciles?

MH: Sí, en la noche nos perdimos un poco en un paso de montaña. El sendero no estaba claro, aunque teníamos GPS. Pero salimos. Y en el último tramo (del km 87 al 120), ya llevaba 24 horas sin parar, estaba quemada. Ahí me acompañaron otros dos pacers que elegí especialmente porque me hacen reír. Sabía que en ese tramo necesitaba cabeza más que piernas.

El cuerpo en la altura y la mente en calma

AH: ¿Tuviste complicaciones con la oxigenación?

MH: No, para nada. Me preparé mucho. Dormí a más de 5000 metros, hice dos cumbres antes del reto (Rasac Oeste y Mateo), y entrené fuerza para soportar el desgaste. Nunca usé oxígeno, y eso me enorgullece. Fue una carrera limpia.

AH: ¿Qué se viene ahora?

MH: Estoy pensando en correr una ultra en Cusco en agosto, la Andes Race. Si no, ya con la cabeza en Patagonia Run y Mont Blanc para el año que viene. También me gustaría hacer un circuito por la zona de Trevelin o Esquel, algo propio.

“Todavía me emociono”

MH: No siempre se trata de ser fuerte, a veces se trata de no rendirse. Esta vuelta no fue una carrera más. Fue un proyecto personal, algo que soñé por años. Todavía me emociono cuando lo recuerdo. Y lo mejor es que lo voy a compartir: estamos armando un documental, y espero poder presentarlo en enero cuando esté de visita en Trevelin.

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