La paradoja de El Niño: las lluvias de primavera podrían aumentar el combustible para los incendios de verano

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La primavera lluviosa y el fenómeno El Niño podrían generar un escenario engañosamente favorable al comienzo de la temporada. Según el investigador Marcos Easdale, el crecimiento de pastizales y vegetación podría acumular combustible que, combinado con condiciones más cálidas y secas hacia febrero y marzo, aumentaría la peligrosidad de los incendios. También advirtió sobre una deuda pendiente en materia de planificación territorial.

La temporada de incendios forestales 2026-2027 podría presentar un comportamiento diferente al de los últimos años en la región cordillerana de la Patagonia. Aunque las lluvias y la humedad de la primavera generan condiciones inicialmente más favorables, las proyecciones basadas en registros históricos advierten sobre un posible cambio de escenario durante la segunda parte del verano, con temperaturas más elevadas y menor humedad.

Así lo explicó el Ing. Agr. Marcos Easdale, investigador de la Fundación Bariloche y CONICET, en diálogo con Dante Lobos en Otra vuelta de tuerca, por Canal 4 Esquel y FM Sol 94.7.

El especialista participó, junto al meteorólogo Santiago Hurtado, de un estudio para el SPLIF (Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales), sobre la peligrosidad de incendios prevista para la temporada 2026-2027 en la región cordillerana de Río Negro, cuyas conclusiones podrían ser extrapolables a otros sectores de la Patagonia Norte, incluida la cordillera de Chubut.

El Niño y una primera parte de la temporada más húmeda

Uno de los aspectos centrales del análisis es la incidencia del fenómeno El Niño sobre las condiciones meteorológicas de la región. La primavera 2026 se caracteriza por precipitaciones abundantes y temperaturas relativamente frescas, un escenario que también se refleja en los niveles de los lagos y cursos de agua.

De acuerdo con Easdale, el comportamiento histórico de El Niño en la Patagonia Norte muestra que noviembre y diciembre suelen presentar condiciones más húmedas, lo que inicialmente podría traducirse en una menor peligrosidad de incendios.

Sin embargo, esa situación podría revertirse a medida que avance el verano. El investigador explicó que, cuando comienza a debilitarse la influencia de El Niño, las condiciones tienden a cambiar hacia un escenario más cálido y seco. “Para febrero, marzo y abril, en realidad son condiciones inversas, o sea, condiciones más cálidas y más secas”, señaló.

Por eso, una de las principales advertencias del estudio es que la segunda parte del verano podría concentrar condiciones más propicias para la propagación del fuego, incluso con la posibilidad de que el período de peligrosidad se extienda hacia el otoño.

La paradoja de una primavera lluviosa: más vegetación, más combustible

Uno de los puntos que más llamó la atención de los investigadores es el efecto que puede tener la abundancia de precipitaciones sobre la vegetación. Si bien la humedad contribuye a reducir inicialmente las condiciones favorables para los incendios, también impulsa el crecimiento de pastizales y otras especies vegetales.

Easdale describió este fenómeno como una paradoja: una primavera favorable para el desarrollo de la vegetación puede generar una mayor acumulación de material combustible que, meses después, se encuentre con condiciones meteorológicas mucho más adversas.

“Hay una explosión del crecimiento del pasto. Eso quiere decir que es beneficiosa para la vegetación en términos de que va a haber buena productividad. Eso significa que hay una acumulación de material fino durante los próximos meses que se va a encontrar allá en febrero, marzo con un escenario aparentemente más seco y más cálido”, explicó.

El investigador aclaró que se trata de un escenario posible y no de una certeza. Para que se produzca un incendio también debe existir una fuente de ignición, que puede tener origen natural o humano. Sin embargo, las condiciones ambientales previstas podrían favorecer su desarrollo y propagación.

Un escenario que también debe observarse en Chubut

Aunque el estudio se concentró en la región cordillerana de Río Negro, sus conclusiones pueden aportar elementos para analizar lo que podría ocurrir en otros sectores de la Patagonia Norte.

La continuidad de los ambientes naturales entre ambas provincias hace necesario prestar atención a la evolución de las condiciones meteorológicas y de la vegetación también en la cordillera de Chubut.

Localidades como El Hoyo, Lago Puelo, Epuyén y Cholila, que durante las últimas temporadas estuvieron expuestas a grandes incendios forestales, forman parte de una región donde resulta fundamental observar no solamente las condiciones de humedad actuales, sino también cómo evolucionará la disponibilidad de combustible vegetal durante los próximos meses.

En ese sentido, el seguimiento de las temperaturas, las precipitaciones y la humedad ambiental será importante para evaluar cómo se modifica el índice de peligrosidad de incendios, una herramienta utilizada por los servicios de prevención y combate del fuego.

La prevención y la planificación territorial, una deuda pendiente

Más allá de las proyecciones meteorológicas, Easdale planteó que el problema de los incendios forestales requiere una mirada que vaya más allá de la capacidad de respuesta cuando el fuego ya comenzó.

El investigador distinguió dos dimensiones: por un lado, los servicios de lucha contra incendios, necesarios para intervenir y proteger a la población y las viviendas; por otro, la planificación territorial y la prevención, que considera un aspecto todavía insuficientemente desarrollado.

“El incendio es parte del sistema y tenemos que prevenir y generar condiciones en donde, en el caso eventual de que un incendio ocurra, el impacto sea el menor posible”, sostuvo. En ese sentido, señaló que la región todavía tiene una cuenta pendiente en materia de planificación. Se trata de incorporar el riesgo de incendios en las decisiones sobre el territorio, particularmente en áreas donde las urbanizaciones avanzan sobre ambientes naturales y zonas de vegetación.

La advertencia adquiere especial relevancia después de las grandes superficies afectadas durante la temporada 2025-2026 en Chubut y los antecedentes de incendios de interfase en la Comarca Andina.

Mirá la entrevista completa en Canal 4 y FM Sol 94.7:

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