Cuando Bruno Ricao decidió correr desde Chascomús hasta Esquel, empujando un carro con todo lo indispensable, sabía que no iba a ser fácil. Pero lo que encontró en el camino (clima extremo, lesiones, tramos sin asistencia y una soledad absoluta) terminó convirtiendo este viaje en una experiencia mental y física que superó cualquier desafío previo.
“El sacrificio que hice en este viaje es algo personal, una deuda conmigo. Cuando conocí este deporte y corrí la QTrail por primera vez, algo me atrapó. Esquel me marcó: la ciudad, la montaña, la carrera y, además, mi hermana vive acá. Todo encajó”, cuenta Bruno. Y así nació la idea de unir 2.000 km a pie, solo con un carro atado a la cintura.
La travesía duró 36 días, con etapas previstas de entre 40 y 60 kilómetros diarios, aunque algunas jornadas superaron los 140 km sin ningún lugar para abastecerse. “El carro fue mi única asistencia: carpa, agua, comida, ropa. Sin él, no lo hubiera logrado”, dice.
Pero el desafío más grande no fue la distancia. Fue la mente. Apenas saliendo de Benito Juárez, una lesión lo dejó al borde del abandono: “No podía pisar, pensé que se terminaba. Tenía un moretón tipo desgarro. Ahí empecé a hablarme solo. Le decía al cuerpo que tenía dos opciones: correr con dolor o acompañarme hasta el final”.
Ese diálogo interno, asegura, fue lo que lo sostuvo: “La mente no tiene límite. Parece que el cuerpo no se cansa cuando uno decide avanzar”. Pese al dolor, la inflamación y la fatiga acumulada, siguió. El cuerpo respondió. El dolor cedió. Y lo que parecía imposible se volvió real.
Bruno llegó a Esquel dentro del plazo que se había propuesto: entre el 1 y el 4 de diciembre, para poder descansar unos días y largar nuevamente la QTrail, buscando no un podio, sino una revancha personal: “No vengo por un puesto, vengo a superar mi tiempo. Sé la calidad de corredores que hay acá”.
Hoy, mientras se prepara para la carrera del domingo, mira hacia atrás con una mezcla de emoción y gratitud. “Solo tuve una ampolla en todo el viaje. Fue una locura linda. A veces la mente me tiró abajo, pero esta vez me hizo llegar”.
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