La celebración de los 50 años de la Escuela 713 de Esquel tuvo uno de sus momentos más emotivos cuando distintas generaciones tomaron la palabra para compartir lo que significó transitar sus aulas.
Por un lado, integrantes de la promoción 1985 de la antigua Escuela de Magisterio N° 13 recordaron sus años de formación, atravesados por acontecimientos históricos que marcaron al país. Por otro, estudiantes de la promoción 2026 reflexionaron sobre su paso por la secundaria, los desafíos de la pandemia y los vínculos que construyeron durante su adolescencia.
Aunque separados por más de cuatro décadas, los testimonios coincidieron en una misma idea: la escuela es mucho más que un lugar donde se aprende; es un espacio donde se construyen amistades, valores y recuerdos que acompañan toda la vida.
La promoción 1985: recuerdos de una escuela atravesada por la historia
Los representantes de la promoción 1985 recordaron que comenzaron sus estudios secundarios en 1981, durante los últimos años de la dictadura militar.
En aquel contexto, la vida escolar estaba marcada por reglamentos estrictos y controles permanentes. Sin embargo, también fueron testigos de profundas transformaciones sociales y políticas: “Ingresamos en democracia, tiempo de expresión en libertad, lo que nos llevó tiempo reaprender”, expresaron durante su discurso.
Recordaron especialmente la Guerra de Malvinas y el acompañamiento de docentes como Marita García, quien los ayudó a analizar la realidad a través de recortes periodísticos y comunicados oficiales.
También evocaron la música del rock nacional, las actividades estudiantiles y la organización de eventos para recaudar fondos destinados a viajes y experiencias compartidas.
Desde tercer año se identificaban como “Tercero en Acción”, un grupo que organizaba desfiles, ferias y bailes que llegaron a tener una importante convocatoria en la ciudad.
Incluso fueron responsables de organizar el tradicional Baile de los Copos, en el marco de la Fiesta Nacional del Esquí.

Amistades que sobrevivieron al paso del tiempo
Uno de los pasajes más emotivos del discurso estuvo dedicado a las amistades construidas durante aquellos años.
Los egresados recordaron una época sin teléfonos celulares, redes sociales ni grupos de WhatsApp, cuando la comunicación se sostenía mediante encuentros personales, cartas y pequeños mensajes que circulaban por las aulas: “Nuestra pertenencia no dependía de una pantalla, sino del respeto y el cariño que nos teníamos”, señalaron.
También recordaron las jornadas de clases, las prácticas docentes y los viajes diarios a Trevelin para realizar la residencia que les permitiría obtener el título de maestros.
Pero el recuerdo más profundo estuvo vinculado con los lazos que lograron mantener después de egresar.
A lo largo de 41 años compartieron casamientos, nacimientos, separaciones, la llegada de los nietos y también momentos de dolor.
En ese recorrido recordaron especialmente a “Yiyi”, una compañera fallecida cuya ausencia continúa presente en cada encuentro: “En cada encuentro ella nos acompaña con su esencia y su recuerdo”, expresaron, en uno de los momentos más sensibles de la ceremonia.
La promoción finalizó su intervención con un agradecimiento a las familias, docentes, preceptores y auxiliares que acompañaron su formación: “Gracias, querida Escuela de Magisterio 13, porque fuiste formadora de maestros, de amistades y de sueños”, manifestaron antes de entregar una placa recordatoria por el aniversario.
La generación 2026: crecer y aprender en tiempos de pandemia
Los estudiantes que transitan su último año también tuvieron su espacio para compartir lo que significa pertenecer a la Escuela 713.
Uno de los discursos recordó el ingreso a la institución en 2020, cuando la pandemia modificó profundamente la experiencia escolar.
Las clases virtuales, la separación por burbujas y el regreso progresivo a la presencialidad marcaron los primeros años de una generación que debió aprender a construir vínculos en circunstancias excepcionales.
Desde la orientación técnica, un estudiante destacó el esfuerzo que implica completar los siete años de formación y el acompañamiento de docentes y compañeros durante ese recorrido: “La Escuela 713 no es solo un edificio lleno de aulas, es un espacio en donde se comparten momentos”, expresó.
Entre sus recuerdos mencionó las dificultades y satisfacciones de aprender programación, las actividades vinculadas al sonido de los actos escolares, la organización de la Semana de la Educación Técnico Profesional y la participación estudiantil.
También destacó la importancia de los docentes y del personal no docente que sostienen diariamente el funcionamiento de la institución.


¿Qué hace especial a la Escuela 713?
Otro de los discursos de la promoción 2026 invitó a reflexionar sobre una pregunta que atravesó toda la celebración: ¿qué hace especial a la Escuela 713?
La respuesta fue construyéndose a partir de los recuerdos de cada año de secundaria.
Desde la incertidumbre del ingreso, pasando por las primeras amistades y los nuevos aprendizajes, hasta llegar a los últimos años, cuando la escuela comienza a sentirse como un segundo hogar.
El estudiante destacó que cada persona que transita la institución deja una huella en la historia de los demás: “Lo especial de la 713 para mí es cada persona que transitó en estos 50 años algún momento de su vida acá”, expresó.
También agradeció a los docentes por promover nuevas miradas y el pensamiento crítico, a sus compañeros por las experiencias compartidas y a la orientación en Humanidades por las herramientas recibidas durante su formación.
Su mensaje final estuvo centrado en la importancia de escuchar, acompañar y cuidar a quienes forman parte de la comunidad educativa.
Cincuenta años de historias que siguen construyéndose
Los discursos de ambas generaciones permitieron recorrer buena parte de la historia de la institución, desde su etapa como escuela de magisterio hasta su presente como establecimiento secundario con diferentes orientaciones.
Las experiencias fueron distintas, atravesadas por contextos históricos, sociales y educativos muy diferentes. Sin embargo, el sentimiento de pertenencia, el valor de la amistad y el reconocimiento a la educación pública aparecieron como puntos de encuentro.
La promoción 1985 recordó una escuela que formaba maestros y acompañaba los primeros pasos hacia la vida adulta. Los estudiantes de 2026 hablaron de una institución que los recibió en medio de una pandemia y les permitió crecer, descubrir intereses y construir proyectos.
En ambos casos, la escuela apareció como un lugar de encuentro y transformación.
Cincuenta años después de su nacimiento, la Escuela 713 continúa escribiendo su historia a través de las generaciones que pasan por sus aulas y de los vínculos que permanecen mucho después de la última clase.
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