Investigadores del Conicet advierten por el ajuste: becas en riesgo, salarios deteriorados y falta de financiamiento

Cientos de becarios del Conicet podrían quedarse sin ingresos desde el 1° de agosto mientras esperan la resolución de los concursos para ingresar a la carrera de investigador. En diálogo con Dante Lobos en Otra vuelta de tuerca, por Canal 4 y FM Sol 94.7, la investigadora principal del Conicet Carolina Barroetaveña explicó el impacto del desfinanciamiento, la caída salarial y las dificultades para sostener la investigación científica en Argentina.

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La comunidad científica argentina atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Cerca de 400 becarios posdoctorales del Conicet podrían quedarse sin ingresos cuando finalicen sus becas, el próximo 31 de julio, debido a que aún no fueron resueltos los concursos para el ingreso a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico y el organismo asegura no contar con presupuesto para extender esos contratos.

En diálogo con Dante Lobos en Otra vuelta de tuerca, la doctora en Biología e investigadora principal del Conicet Carolina Barroetaveña, quien además trabaja en el CIEFAP y es docente de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, explicó que se trata de un problema que compromete el funcionamiento de todo el sistema científico.

«Las personas quedan con un bache en el que no tienen respuesta de si entraron o no a la carrera y se quedan sin salario. Eso es lo que están reclamando: que el Conicet cubra ese período hasta que se conozcan los resultados», señaló.

Carolina Barroetaveña en los estudios de Canal 4.

Un sistema que dejó de dar previsibilidad

Barroetaveña recordó que el recorrido de un investigador demanda muchos años de formación. Una beca doctoral tiene una duración de cinco años y luego suele continuar una beca posdoctoral de otros tres. Recién después de ese proceso, los profesionales pueden concursar para ingresar a la carrera de investigador.

Hasta hace pocos años, explicó, las convocatorias estaban organizadas para que no existieran interrupciones entre una etapa y otra. Hoy, en cambio, los retrasos administrativos y la falta de presupuesto generan períodos en los que muchos jóvenes científicos quedan sin ingresos mientras esperan una definición.

Además, advirtió que también disminuyó considerablemente la cantidad de cargos disponibles para ingresar a la carrera científica.

Salarios bajos y sin estabilidad laboral

La investigadora explicó que los becarios no son empleados permanentes, sino que reciben un estipendio durante su formación, sin aportes jubilatorios, aguinaldo ni vacaciones pagas.

Actualmente, indicó, un becario doctoral percibe alrededor de 1.400.000 pesos mensuales, aunque sin cobertura de obra social efectiva ni reconocimiento de antigüedad. «Después de ocho años de formación, cuando finalmente ingresás a la carrera de investigador, arrancás con cero años de antigüedad», describió.

A esta situación se suma el deterioro salarial de todo el sistema científico. Según un informe difundido por Chequeado, los salarios de investigadores y personal de apoyo del Conicet acumulan una pérdida real del 40,5% desde noviembre de 2023, mientras que el presupuesto destinado a Ciencia y Técnica cayó más del 50% en términos reales entre 2023 y 2026.

Especialistas del CIEMEP – CONICET – UNPSJB.

Sin financiamiento para investigar

Para Barroetaveña, uno de los problemas más graves no es únicamente el salario, sino la falta de recursos para desarrollar investigaciones. Explicó que los científicos dependen de proyectos financiados para adquirir equipamiento, realizar trabajos de campo, comprar insumos o participar en congresos.

Sin embargo, sostuvo que la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, históricamente la principal fuente de financiamiento, dejó prácticamente de otorgar nuevos proyectos. «Podemos tener un salario, pero sin financiamiento no podemos hacer ciencia», resumió.

«La ciencia permite planificar y tomar mejores decisiones»

Durante la entrevista, Barroetaveña rechazó la idea de que la investigación científica sea un gasto innecesario y puso como ejemplo distintos trabajos desarrollados desde las universidades y el Conicet que permitieron anticipar riesgos ambientales, estudiar los efectos del cambio climático o planificar la restauración de bosques después de los incendios.

«Conocer cómo funciona un ecosistema permite decidir qué especies plantar después de un incendio, evitar gastar recursos en acciones que no funcionan y prepararnos mejor para el futuro», explicó.

También recordó investigaciones geológicas que habían advertido sobre la inestabilidad del terreno donde luego se produjo el deslizamiento del Cerro Hermite, en Comodoro Rivadavia.

Foto de archivo de Instagram jcpbuenosaires.

El temor a una nueva fuga de científicos

La investigadora manifestó su preocupación por la posibilidad de que muchos jóvenes profesionales emigren al exterior ante la falta de perspectivas laborales. «Las personas formadas buscan oportunidades donde su trabajo sea valorado. El problema es que el país invirtió durante años en esa formación y después ese conocimiento termina beneficiando a otros países», afirmó.

A su entender, el deterioro del sistema científico implica una pérdida de soberanía. «Cuando dejás de producir conocimiento propio, también perdés capacidad para tomar decisiones sobre tus recursos, tu ambiente y tu desarrollo», concluyó.

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