Inteligencia artificial: ¿riesgo de extinción o negocio de miles de millones de dólares?

Mientras crecen las advertencias sobre un posible descontrol de la inteligencia artificial, el especialista en ciberseguridad Guillermo Movia relativizó los escenarios de extinción humana y puso el foco en los problemas que esta tecnología ya genera en el presente, desde la educación hasta el consumo de agua y energía. Mirá la entrevista completa en esta nota.

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En los últimos días volvió a cobrar fuerza el debate internacional sobre los riesgos de la inteligencia artificial (IA), con advertencias que llegan a mencionar hasta escenarios de extinción humana. Para analizar este fenómeno, Dante Lobos, en el programa Otra vuelta de tuerca (Canal 4 y FM Sol 94.7), dialogó con Guillermo Movia, especialista en ciberseguridad y docente universitario.

Consultado sobre por qué este debate resurge con tanta intensidad, el entrevistado advirtió que el temor a que las propias creaciones humanas se descontrolen «está repetido en millones de mitos», desde el golem de la tradición judía hasta las películas de ciencia ficción.

El temor a una rebelión de las máquinas forma parte del imaginario de la ciencia ficción, pero también alimenta el debate actual sobre los límites y riesgos de la inteligencia artificial.

Especulación económica antes que peligro real

Según explicó Movia, detrás de buena parte de estas advertencias hay una lógica de negocios. Recordó el caso de un ingeniero que renunció a Anthropic por considerar que la tecnología se estaba volviendo peligrosa, y contextualizó ese tipo de anuncios dentro de la estrategia de las grandes compañías.

El entrevistado señaló que tanto Anthropic como OpenAI están buscando salir a la Bolsa y, a diferencia de gigantes como Google o Meta, no tienen otro negocio del cual obtener ganancias. Por eso, sostuvo, necesitan sostener el interés de los inversores y seguir construyendo centros de datos.

Sobre los casos de «agentes de IA» que habrían hackeado otras empresas, Movia fue crítico: «Los ejemplos que ellos ponen últimamente son de hackeos a otras empresas», pero remarcó que los propios análisis provienen de las mismas compañías involucradas. A su criterio, se trató de «un error humano, digamos, o una estrategia, como quieras verlo», ya que si realmente hubieran querido aislar esos sistemas, podrían haberlo hecho.

Los problemas del presente, más urgentes que los del futuro

Para el especialista, buena parte del debate sobre riesgos existenciales funciona como cortina frente a los problemas actuales. Mencionó la pérdida de puestos de trabajo, la explotación laboral en el entrenamiento de estos sistemas (frecuente en países de África y Sudamérica) y el impacto medioambiental por el uso de agua y electricidad.

También se refirió a la «delegación cognitiva»: el riesgo de que estudiantes y trabajadores dejen de ejercitar capacidades propias por apoyarse en la IA. En ese sentido, citó la carta firmada recientemente por científicos y educadores que piden repensar el uso de estas herramientas en las aulas.

En diálogo con Dante Lobos en Otra vuelta de tuerca, Guillermo Movia reflexionó sobre el poder de las grandes empresas tecnológicas y los desafíos que plantea la inteligencia artificial.

Democracia, gobiernos y regulación

Consultado sobre el poder de los «tecnomagnates» frente a los gobiernos, Movia consideró que ese es un riesgo «mucho más urgente» que el existencial. Explicó que el problema no es la tecnología en sí, sino que «las personas que la están dirigiendo no tienen un buen concepto de la democracia».

El entrevistado planteó como alternativa el desarrollo de modelos de IA más chicos, pensados para educación o para pymes, que no requieran la infraestructura de los llamados centros de datos «de hiperescala».

La discusión por los centros de datos en la Patagonia

Consultado puntualmente por la posibilidad de instalar centros de datos en Chubut, un debate que también atraviesa a otras provincias de la Patagonia, Movia se mostró cauteloso. Citó los casos de Chile y Uruguay, donde este tipo de proyectos «generaban bastante rechazo en la población».

Explicó que la mayor cantidad de empleo que generan estos centros se concentra en la etapa de construcción, mientras que su funcionamiento posterior demanda pocos trabajadores y un alto consumo de agua potable para refrigeración. Además, planteó dudas sobre el beneficio económico real para las provincias, ya que en muchos casos el uso de esos centros es interno de las propias empresas tecnológicas.

El crecimiento de la inteligencia artificial impulsa la construcción de centros de datos y abre interrogantes sobre el empleo, el consumo de agua y el impacto ambiental (imagen ilustrativa).

Mirá la entrevista completa

En este video, Guillermo Movia profundiza sobre los riesgos de la inteligencia artificial, el poder de las grandes empresas tecnológicas, el impacto en la democracia, los desafíos en la educación y el debate por la instalación de centros de datos en la región.

Quién es Guillermo Movia

Guillermo Movia es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires y magíster en Ciberseguridad por la Universidad de La Rioja. Se desempeña como coordinador de Tecnología de la Fundación Internet Bolivia y es docente de Sociología de la Inteligencia Artificial en la Universidad de Flores.

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