Incendios forestales: la ciencia advierte que sin planificación el riesgo seguirá creciendo

El investigador del CONICET Javier Grosfeld advirtió que los incendios forestales son un fenómeno multicausal y reclamó políticas públicas basadas en evidencia científica, con planificación territorial y prevención como ejes centrales.

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En diálogo con Dante Lobos en Otra vuelta de tuerca, el biólogo Javier Grosfeld explicó por qué sin gestión forestal, planificación y escucha a la ciencia, los incendios serán cada vez más frecuentes y devastadores en la Patagonia.

Los incendios forestales que golpean con cada vez mayor frecuencia a la Patagonia no pueden explicarse desde una única causa. Así lo remarcó Javier Grosfeld, licenciado y doctor en Ciencias Biológicas e investigador del CONICET, en una entrevista con Dante Lobos en Otra vuelta de tuerca.

“El fuego forma parte de la historia de nuestros bosques. El problema es que hoy confluyen muchos factores que antes no estaban presentes con esta intensidad”, explicó. Cambio climático, sequías prolongadas, expansión urbana sin planificación, especies exóticas inflamables y falta de prevención conforman un escenario cada vez más complejo.

Pinos: de recurso productivo a factor de riesgo

Uno de los puntos centrales del abordaje fue el rol de los pinos exóticos, especialmente en zonas cercanas a ciudades y áreas incendiadas. Grosfeld aclaró que no se trata de demonizar una especie, sino de comprender procesos ecológicos mal gestionados.

“Lo que muchos ven como un bosque joven, en realidad es una invasión de pinos”, señaló. Estas especies crecen rápido, generan gran acumulación de combustible vegetal y son altamente inflamables, lo que aumenta la velocidad y severidad del fuego.

Además, explicó que los pinos fueron introducidos con un objetivo productivo: reducir la presión sobre el bosque nativo y abastecer de madera a la región. “El problema no fue la especie, sino la falta de manejo y control de esas forestaciones”, remarcó.

El círculo vicioso fuego–invasión–fuego

Grosfeld describió un proceso crítico observado en lugares como Puerto Patriada: incendios cada vez más frecuentes que favorecen la regeneración masiva de pinos, desplazando al bosque nativo.

“Hay especies de pino que necesitan el fuego para reproducirse. Sus conos se abren con el calor del incendio y liberan miles de semillas por metro cuadrado”, explicó. Esa regeneración explosiva sofoca a las especies nativas, que crecen más lentamente, y prepara el terreno para el próximo incendio.

Investigaciones del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA) y otros organismos científicos documentaron este proceso durante décadas, demostrando cómo zonas antes dominadas por coihues y cipreses fueron reemplazadas por densas masas de pino tras incendios reiterados.

Planificación, gestión y prevención: el verdadero desafío

Más allá del diagnóstico, el investigador puso el foco en la ausencia de planificación integral. “Tenemos miles de hectáreas con forestaciones abandonadas o procesos de invasión. Sacar los pinos sin un plan no es viable”, advirtió.

Para Grosfeld, la clave está en definir áreas prioritarias, intervenir temprano y reducir el combustible vegetal cerca de caminos, barrios y zonas críticas. También planteó la necesidad de aprovechar el material extraído -por ejemplo, como leña- dentro de una ecuación social y económica que involucre al Estado, privados y comunidades.

“La prevención siempre es más barata que el combate. Pero seguimos invirtiendo la mayor parte del presupuesto cuando el incendio ya está fuera de control”, sostuvo.

Riesgo, territorio y comunidades vulnerables

El especialista alertó además sobre la falta de planificación territorial en muchas localidades patagónicas. Barrios que crecen sobre matorrales, zonas quemadas o forestaciones densas aumentan la vulnerabilidad social ante el fuego.

“Muchísima gente no sabe qué hacer ni a dónde ir si hay un incendio. No conoce puntos de encuentro ni planes de evacuación”, señaló, y recordó que en los últimos años se quemaron cientos de viviendas y hubo víctimas fatales.

Ciencia ignorada, consecuencias visibles

Al trazar un paralelismo con otras catástrofes recientes, Grosfeld fue contundente: “Hace décadas que la ciencia viene advirtiendo. Lo que falta es que las decisiones se tomen basadas en ese conocimiento”.

“A veces nosotros no tenemos la respuesta de cómo seguir, pero sí podemos pensar en un método de cómo obtener esos resultados. Nos pagan para pensar, entonces aprovéchennos. Hay datos, hay métodos y hay experiencias exitosas. Lo que falta es decisión política”, concluyó.

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