El jefe del Departamento Patagonia Sur del INTA, Eduardo Citadini, participó de la segunda edición de FEDEMAD en Esquel y planteó la necesidad de profundizar el agregado de valor a la producción forestal de la región.
Citadini destacó que la feria funciona como un punto de encuentro entre ciencia, tecnología, industria, producción y política, sectores que deben articularse para abordar las diferentes necesidades de la cadena de la madera.
El especialista sostuvo que la actividad no termina con la producción de bosques implantados o el aprovechamiento de bosques nativos, sino que continúa con etapas de procesamiento, logística, comercialización e industrialización.
“Del rollizo a un mueble”
Uno de los principales desafíos es lograr que una mayor proporción de la materia prima disponible pueda ser transformada dentro de la región.
Citadini graficó ese proceso a partir del camino que existe “del rollizo a una tabla, a un mueble”, señalando que cada nueva etapa de transformación incorpora valor y genera posibilidades de empleo.
El potencial no se limita a la fabricación de muebles. También existen oportunidades vinculadas con la construcción de viviendas, producción de leña, aprovechamiento de subproductos y elaboración de aceites esenciales, entre otras alternativas.
Para avanzar en ese sentido, consideró necesario incorporar tecnología, conocimiento científico y capacitación, pero también contar con financiamiento y políticas públicas que acompañen las inversiones.
Una economía todavía concentrada en la producción primaria
Citadini señaló que la situación del sector forestal se repite en otras cadenas productivas de la Patagonia.
La región cuenta con recursos y producción primaria, pero todavía presenta dificultades para avanzar hacia una integración vertical que permita elaborar bienes finales en origen.
Esto puede observarse incluso en el mercado cotidiano: pese a contar con producción forestal, una parte importante de los muebles comercializados en Esquel y otras localidades llega desde grandes centros productivos como Buenos Aires o Córdoba.
Entre los factores que dificultan el desarrollo local mencionó los costos, la logística y la falta de continuidad en la provisión, elementos necesarios para insertarse de manera estable en los circuitos comerciales.
Ciencia y tecnología aplicadas al sector forestal
El INTA desarrolla diferentes líneas de investigación y extensión relacionadas con la actividad forestal.
Los trabajos comprenden desde producción de semillas y plantaciones de pinos hasta técnicas de raleo, prevención y manejo del fuego y recuperación de montes después de incendios.
También se trabaja sobre las etapas industriales de la madera y en la capacitación permanente de productores, operarios y técnicos.
Citadini destacó que una de las características del organismo es integrar investigación y extensión, lo que permite trasladar los conocimientos generados al territorio.
En la región, el INTA cuenta con una red de agencias que se extiende desde Ushuaia hasta El Hoyo, además del trabajo desarrollado en el Campo Experimental Trevelin, donde funciona un aserradero.
Aprovechar también los subproductos
Otro de los desafíos planteados es mejorar el aprovechamiento de los materiales que se generan durante el crecimiento y manejo de las plantaciones.
Los trabajos de raleo, por ejemplo, producen troncos de dimensiones menores que muchas veces no tienen un destino dentro del mercado maderero tradicional.
Citadini señaló que esos materiales pueden utilizarse para otros sistemas constructivos, nuevos procesos industriales o producción de leña de calidad, generando ingresos que también contribuyan al mantenimiento de los montes cultivados.
El objetivo es ampliar la mirada sobre el recurso forestal y buscar alternativas económicas para materiales que actualmente tienen un aprovechamiento limitado.
Una agenda común para el sector
Para el representante del INTA, desarrollar la cadena forestal requiere trabajar simultáneamente sobre diferentes aspectos.
Producción primaria, industrialización, logística, comercialización, financiamiento y políticas públicas forman parte de una misma estructura y la ausencia de cualquiera de esos componentes puede limitar los resultados.
En ese contexto, destacó el valor de espacios como FEDEMAD para que instituciones científicas, organismos públicos, productores y empresas puedan establecer una agenda común de trabajo.
Citadini aclaró que estos encuentros no resolverán inmediatamente los problemas estructurales de la actividad, pero consideró que permiten avanzar progresivamente en acuerdos que ayuden a transformar el potencial forestal de la región en mayor producción, empleo y valor agregado local.
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