La ciudad de Esquel se sumó este lunes a la conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, con un acto organizado por la Municipalidad en la plazoleta de la Democracia, sobre avenida Alvear. El intendente Matías Taccetta presidió la ceremonia, acompañado por integrantes de su gabinete, el presidente del Concejo Deliberante, Rubén Álvarez, concejales de distintos bloques y las diputadas Norma Arbilla (PJ) y Karina Otero (Despierta Chubut).
La ceremonia incluyó discursos, el descubrimiento de renovadas placas alusivas -una en conmemoración de los 50 años del golpe cívico-militar y otra dedicada a Norberto Félix «Beto» Amaturi– y una intervención artística de danza. Entre los presentes se destacó la participación de la familia del vecino esquelense desaparecido durante la dictadura.

Palabras desde la Municipalidad: memoria como raíz, no como ancla
En representación del intendente Taccetta, el funcionario Enrique Castro tomó la palabra y enmarcó la fecha en su dimensión histórica y colectiva. «Hoy no es un día más, es un día para detenernos, recordar y preguntarnos quiénes somos como sociedad», expresó.
Castro recordó que el 24 de marzo de 1976 las fuerzas armadas derrocaron al gobierno de Isabel Perón e instauraron una dictadura que implicó la desaparición forzada de más de 30.000 personas, la instalación de más de 500 centros clandestinos de detención y la supresión de todas las garantías constitucionales. «La memoria no es un ancla que nos detiene, es una raíz que nos sostiene», subrayó el funcionario.
En su discurso hizo referencia al reciente hallazgo de restos de 12 personas en el predio del ex centro clandestino La Perla, en Córdoba, como prueba de que las heridas de la dictadura permanecen abiertas. «Esto sucede porque después de 50 años aún seguimos viviendo esto en el presente», señaló Castro, al tiempo que mencionó por sus nombres a los desaparecidos con vínculo esquelense: Norberto Amaturi, Eduardo Collela, José Cugura, Juan Cugura, Gaspar Medina y Ricardo Vázquez.
La voz de la familia Amaturi: contra el negacionismo y el olvido
El momento más emotivo del acto fue el discurso de Fernando Amaturi, hermano de Norberto Félix «Beto» Amaturi -estudiante de medicina, militante del PRT, vecino de Esquel desaparecido en Buenos Aires en abril de 1977-. Con la memoria y el dolor a cuestas, Fernando interpeló a quienes relativizan lo ocurrido.
«He leído comentarios en redes sociales, cargados de crueldad, donde se habla de los desaparecidos como si hubieran sido ‘malas personas’ y como si su destino hubiera sido merecido. Esos discursos no solo son profundamente dolorosos: son inaceptables», afirmó.
Fernando también denunció que vandalizaron recientemente la placa de su hermano. «No fue un hecho aislado ni ingenuo: fue un acto intencional, nacido del mismo odio y de las mismas ideas que buscan negar o justificar lo ocurrido. Eso también duele. Eso también es violencia», expresó.
El hermano de Beto rechazó además la llamada «teoría de los dos demonios»: «No fue una guerra, fue terrorismo de Estado. No hay posibilidad de confusión entre una guerra entre dos fuerzas y una usurpación de poderes y el monopolio de la fuerza». Antes de cerrar su discurso, agradeció al intendente Taccetta y a quienes mantienen viva la memoria de su hermano y de los 30.000 desaparecidos.
Fernando también recordó la inagotable lucha de sus hermanos Ruli y Kuki y de su madre Rosa, quienes le dejaron a la familia un legado: el de no olvidar.
«Nunca más»: el compromiso de una comunidad
Ambos discursos coincidieron en la necesidad de seguir construyendo memoria como acto político y ético, y en rechazar cualquier intento de revisión o negación de los crímenes de lesa humanidad. «Decimos nunca más al silencio, nunca más a la violencia, nunca más a la interrupción de un gobierno democrático», cerró Enrique Castro.
La ceremonia concluyó con una intervención artística de danza que acompañó el clima reflexivo del acto.
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