Asamblea en la puerta del casino y un clima de incertidumbre
El cierre del casino de Esquel tomó por sorpresa a los trabajadores, que durante la jornada se reunieron en la puerta del establecimiento para intercambiar información y definir cómo seguir. La situación generó incertidumbre, preocupación y reclamos entre quienes dependen de la actividad.
El gerente del casino, Martín Chulia, explicó que la decisión fue comunicada de manera repentina por la empresa y que él debió trasladarla al personal de inmediato. “A las 11:15 de la mañana me comunicaron que había que cerrar las puertas y avisar a la gente que no venga a trabajar”, relató.
La noticia impactó de lleno en la plantilla laboral, integrada actualmente por 49 trabajadores. Según describió, el golpe no solo afecta a quienes cumplen funciones en el lugar, sino a sus familias: “Somos 49 familias, no 49 empleados”, remarcó.

Una comunicación informal que generó malestar
Uno de los puntos que más cuestionamientos generó entre los empleados fue la forma en que se notificó la decisión. De acuerdo con lo relatado por Chulia, la empresa se comunicó con él mediante una llamada de WhatsApp, y a partir de allí se informó al resto del personal por los grupos internos.
“La comunicación hacia mí fue por una llamada de WhatsApp informándome la situación y lo que había que hacer. Yo tenía la obligación de comunicarlo”, explicó.
Esa modalidad generó malestar entre los trabajadores, quienes señalaron que no recibieron notificaciones individuales ni documentación oficial en ese momento, lo que incrementó la incertidumbre sobre el futuro laboral.

“No hay que caretearla: es un cierre”
Aunque el cartel colocado en el ingreso indica “cerrado por tiempo indeterminado”, desde adentro la percepción es más contundente. Chulia fue claro al describir el escenario actual: “No hay que caretearla con nada, es un cierre”.
El gerente sostuvo que la prioridad ahora es que la empresa se presente y brinde explicaciones formales sobre lo ocurrido. Para eso se espera una reunión con representantes legales, quienes deberán detallar la situación económica y los pasos a seguir.
“Queremos que nos informen qué está pasando realmente y que haya algo concreto, papeles, explicaciones legales”, señaló.

Una crisis que se venía arrastrando
Según el propio gerente, el cierre no es un hecho aislado sino la consecuencia de un proceso de deterioro que se arrastra desde hace tiempo. En el último año y medio se registraron dificultades económicas, caída en la recaudación y reducción de personal.
“Venimos de una paliza grande hace más de un año. Hubo reducción de personal y aun así todo siguió en rojo”, explicó.
A esto se suman otros factores que impactaron en la actividad, como el aumento de costos operativos y el crecimiento del juego online. Incluso, en las últimas semanas se retiraron máquinas del salón, lo que para muchos trabajadores fue una señal de que el cierre podía concretarse.
“Era como si a un boliche le sacaran la bebida, era obvio que algo estaba por pasar”, graficó.
Expectativa por la reunión con la empresa
Mientras tanto, los trabajadores buscan resguardar su situación laboral y exigir respuestas. Chulia indicó que se realizó una presentación ante la Secretaría de Trabajo para dejar constancia del cierre y proteger a los empleados hasta que haya definiciones.
“Pedimos un acta para tener respaldo de que el casino está cerrado y que la gente no tenga consecuencias por no venir a trabajar”, explicó.
La expectativa ahora está puesta en la reunión que se realizará con representantes legales de la empresa. Allí esperan conocer si habrá un proceso de cierre definitivo, una posible reestructuración o la llegada de otra firma.
El peso de una historia que llega a su momento más crítico
El cierre también tiene una carga simbólica para quienes llevan años trabajando en el lugar. Muchos empleados cuentan con una larga trayectoria en el casino, y el propio Chulia forma parte de la historia del establecimiento desde fines de los años noventa.
“Trabajo acá desde 1998. Es muy fuerte ver cerrar algo de tantos años”, expresó, reflejando la mezcla de bronca, tristeza e incertidumbre que atraviesa al personal.
Por ahora, el edificio permanece cerrado y con pocas certezas sobre lo que vendrá. Lo único claro, según coinciden los trabajadores, es que la situación cambió de manera abrupta y que el futuro del casino y de decenas de puestos de trabajo está en juego.
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