El Senado de la Nación aprobó y convirtió en ley la reforma laboral, uno de los proyectos centrales del Gobierno de Javier Milei, que logró así su principal triunfo legislativo en el cierre del período de sesiones extraordinarias.
La iniciativa obtuvo 42 votos positivos, 28 negativos y dos abstenciones, consolidando una mayoría construida por el oficialismo junto a bloques aliados.
Con esta aprobación, el Congreso completó el tratamiento de las reformas impulsadas por el Ejecutivo, entre ellas también el nuevo Régimen Penal Juvenil, aprobado previamente durante la misma jornada.
Ahora resta la promulgación presidencial para que la normativa entre formalmente en vigencia.

Celebración del Gobierno
Minutos después de conocerse el resultado, el presidente Javier Milei celebró la sanción en redes sociales y calificó la aprobación como un hecho “histórico”, destacando la modernización del sistema laboral argentino.
Desde el oficialismo señalaron que la ley busca reducir la litigiosidad laboral, incentivar la inversión y generar condiciones más previsibles para empleadores y trabajadores.


Qué cambios introduce la reforma
El texto aprobado fue el que regresó desde la Cámara de Diputados con modificaciones, entre ellas la eliminación del polémico artículo que proponía reducir salarios durante licencias médicas prolongadas.
Entre los principales puntos incluidos se encuentran:
- Creación del Fondo de Asistencia Laboral para situaciones de despido
- Cambios en el sistema de indemnizaciones
- Modificaciones en convenios colectivos y eliminación de la ultraactividad
- Restricciones a tutelas sindicales
- Regulaciones sobre el derecho a huelga
- Derogación y actualización de estatutos profesionales
- Incentivos para pequeñas y medianas empresas
Según los impulsores del proyecto, las medidas apuntan a fomentar la creación de empleo y adaptar la legislación a nuevas dinámicas productivas.
Un debate marcado por fuertes cruces
La discusión parlamentaria estuvo atravesada por posiciones contrapuestas. Desde el oficialismo se defendió la reforma como resultado de un proceso democrático de negociación y como una herramienta para reducir conflictos judiciales y promover inversiones.
En contraste, bloques opositores cuestionaron la iniciativa al considerar que podría implicar una flexibilización laboral y una pérdida de derechos para los trabajadores, anticipando además posibles judicializaciones.
Durante el debate, senadores del justicialismo calificaron el proyecto como perjudicial para el empleo y señalaron que podría generar precarización laboral, mientras que legisladores del PRO y aliados defendieron la necesidad de actualizar la legislación para mejorar la competitividad económica.
Un hito político para el oficialismo
La aprobación representa un momento político relevante para el Gobierno nacional, que logró avanzar con una de sus reformas estructurales más importantes desde el inicio de la gestión.
El resultado reflejó una votación más holgada de lo previsto y consolidó acuerdos parlamentarios con sectores dialoguistas, en un contexto de protestas en las inmediaciones del Congreso durante la sesión.


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