Los Tepues quedan a varios kilómetros de la Villa Futalaufquen, entre Cabañas Rincón del Sol y el Complejo Turístico Pucón Pai, en una de las zonas más visitadas del Parque Nacional Los Alerces. Desde allí, Esteban Bravo observa hoy un paisaje irreconocible, cubierto de humo y silencio.
“Ahora no se ve absolutamente nada. Es humo nada más”, explicó este miércoles por la mañana en diálogo con Otra Vuelta de Tuerca, al describir la incertidumbre que se vive a unos 6 o 7 kilómetros del frente de fuego.
“Anoche el lago Futalaufquen estaba rojo”
La noche anterior dejó una imagen difícil de borrar. “Anoche se veía bastante agresivo, con muchas llamas. El lago Futalaufquen era rojo, se veía rojo. Era muy preocupante”, relató Bravo, todavía conmocionado.
Desde Los Tepues podían distinguirse las columnas de humo elevándose en distintos sectores, no sólo en la zona del Zanjón Hondo, sino también hacia el norte, cerca de la naciente del Arroyo Colehual. “Esa flanco del incendio también viene bastante agresivo”, advirtió.
Aunque durante la mañana el viento estaba calmo, Bravo anticipó lo que suele repetirse en estas jornadas: “de a poquito va avanzando el humo hacia el lago, hacia la villa. Estimo que se va a cubrir todo el lago de humo”.
La esperanza, una vez más, está puesta en que los medios aéreos puedan operar, algo que muchas veces queda condicionado por la visibilidad y el clima.

Tres años seguidos sin temporada
El golpe no es nuevo. “En el 2023 ya nos cortaron la temporada. Otro año que no vamos a poder trabajar”, lamentó.
Bravo estaba a punto de iniciar un proyecto de cabalgatas, aguardando una autorización de la Administración de Parques Nacionales. “Estaba por salir, estaba esperando la contestación… y surgió este incendio. Se me pinchó el globo”, resumió con una frase que condensa frustración y cansancio.
“Son tres años consecutivos que viene arrasando el fuego toda esta zona”, agregó, con la certeza de que el incendio alcanzó “la niña bonita del parque”, el sector que todo visitante recorre por sus paisajes emblemáticos, la pasarela y los puntos más fotografiados.

Las pérdidas de los pobladores
La tragedia no se limita al turismo. Bravo contó que la semana pasada estuvo como voluntario en la zona de Lago Verde, ayudando a combatir incendios junto a brigadistas y bomberos.
“Fue todo medio improvisado… mangueras, bombas, tanques, cargando camiones”, recordó. Relató el esfuerzo por sacar animales, proteger campos, apagar focos al costado de la ruta y las pérdidas materiales: “alambres nuevos, todos quemados”.
La situación, dijo, sigue siendo crítica. “Quedaron muchos animales arriba y hubo una pérdida importante”, le comunicaron desde la zona.

“Le dieron mucha posibilidad al fuego”
Consultado sobre cómo se llegó a un incendio que ya supera holgadamente las 10 mil hectáreas, Bravo fue contundente: “me parece que se confiaron mucho. Le dieron mucha posibilidad al fuego”.
“Las pérdidas son muy grandes. No se va a recuperar. Las futuras generaciones no van a poder ver estos paisajes”, expresó, con visible dolor.
El prestador coincidió con los reclamos de pobladores y Cámaras de Comercio y Turismo que exigen responsabilidades políticas. “Estas cosas no tienen que pasar”, afirmó.
“Para hacer una actividad dentro del parque tenés un montón de trabas, pero en estas cosas, que son mucho más graves, no actúan como tienen que actuar”, cuestionó.
“Duele mucho. Hay mucha gente afectada, pobladores, gente que vive del ganado, vecinos de Esquel que veníamos a disfrutar este lugar”, agregó.

Falta de agua y una preocupación que crece
Al drama del fuego se suma otro problema creciente: la escasez de agua.
“El invierno viene muy cálido, falta nieve, falta lluvia”, explicó Bravo, que recorre la montaña desde hace años.
“Arroyos que siempre traían agua hoy merman muchísimo”, señaló, advirtiendo que en Los Tepues podrían quedarse sin agua en una semana. “El arroyo se está secando, nos llega muy poquita agua. Es superpreocupante”, alertó, pensando también en lo que ocurriría si el fuego se acerca aún más.
Un pedido concreto en medio del desastre
En medio de la emergencia, Bravo hizo un pedido simple y urgente: necesitan unos 500 metros de manguera para poder llegar desde una vertiente hasta la toma de agua que abastece a las dos poblaciones de Los Tepues.
Un requerimiento mínimo, en un contexto donde el fuego ya se llevó paisajes, trabajo y futuro.
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