El Centro de Investigaciones Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (CIEMEP), dependiente del CONICET y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, realizó una nueva edición de “CIEMEP Abierto”, una jornada que acerca a la comunidad el trabajo científico que se desarrolla en la región.
Este año, uno de los ejes es inevitable: la sequía, un fenómeno que afecta a Esquel y la zona con una intensidad inédita.
Según los registros meteorológicos, la región atraviesa un déficit hídrico del 45 al 50% respecto de los promedios históricos. Las escasas lluvias y la casi nula caída de nieve durante el invierno reflejan un cambio de tendencia climática que los especialistas ya observan con preocupación.

“No es un año raro: es una tendencia que se consolida”
Durante su entrevista con Dante Lobos en Otra vuelta de tuerca, la bióloga Cecilia Brand explicó que el problema va más allá de una temporada seca: “Son ciclos de sequías cada vez más frecuentes y prolongados. Lo que vemos este año es extremo, pero forma parte de una tendencia: menos agua, más calor y caudales cada vez más bajos”.
Su campo de estudio es la calidad del agua, un aspecto que también se ve afectado por el fenómeno: “tener agua de calidad es fundamental y esta tendencia a caudales más bajos va a afectar también la calidad del agua, no solamente la cantidad que vamos a tener disponible”.
Brand recordó que el Arroyo Esquel es el curso de agua más contaminado de la región cordillerana, especialmente en el tramo que atraviesa la ciudad. “parece limpio, pero cuando analizamos los indicadores biológicos y químicos, la situación es preocupante. Es un problema que afecta la salud del río y, a largo plazo, también la nuestra”, señaló.
Incendios: un riesgo creciente con inviernos cada vez más secos
Por su parte, el ingeniero forestal Tomás Withington, especialista en ecología del fuego, explicó que los datos de su investigación doctoral muestran una tendencia clara al aumento del peligro de incendios en la Patagonia.
“Los últimos 30 años evidencian veranos cada vez más secos y cálidos. Aunque un año pueda ser más húmedo que otro, la tendencia general es al aumento de la sequía y, con ella, del riesgo de incendios”, precisó.
Withington subrayó que el cambio climático no es el único factor: también influyen la expansión urbana sobre zonas de bosque, la introducción de especies exóticas y el uso humano del fuego. “históricamente el bosque se quemó. El problema es que ahora hay más combustible, más gente y más fuentes de ignición. El fuego va a estar: lo importante es prepararse para reducir su impacto”, enfatizó.
Ciencia, Estado y sociedad: una responsabilidad compartida
Ambos investigadores coincidieron en que la ciencia ofrece herramientas que deberían ser tomadas por el Estado para diseñar políticas de prevención y adaptación, pero también insistieron en la responsabilidad individual y comunitaria.
“no hay una aceptación social del fuego. Se lo ve como un enemigo, cuando es un evento natural que debemos aprender a gestionar”, sostuvo Withington.
El encuentro del CIEMEP, que incluye charlas, talleres y una mesa interdisciplinaria con meteorólogos, biólogos y especialistas en recursos hídricos, busca acercar la ciencia a la comunidad y promover una discusión abierta sobre cómo enfrentar un escenario climático que ya cambió.





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