Crueldad y abandono: fuerte denuncia de Fauna Urbana tras rescatar a dos perros desnutridos

El Área de Fauna Urbana de la Municipalidad de Esquel intervino esta semana en un grave hecho de maltrato animal: dos perros fueron rescatados en estado crítico en el puesto policial local. Ambos continúan bajo atención veterinaria y cuidados especiales.

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El 14 de noviembre, el equipo del Área de Fauna Urbana de Esquel debió intervenir nuevamente en una situación de maltrato animal que calificaron como “absolutamente inaceptable”. Dos perros fueron encontrados en el puesto policial, en condiciones de abandono extremo: desnutridos, deshidratados, sin resguardo y sin ninguna atención.

Desde el área fueron contundentes: “no es un olvido, no es una desatención. Es maltrato animal. Y es un delito”.

Los animales presentaban un deterioro evidente que no corresponde a un hecho reciente, sino a una situación prolongada de abandono, indiferencia y crueldad. Fauna Urbana actuó de manera urgente: los levantó, les dio agua y alimento, brindó asistencia inmediata y activó los procedimientos legales y administrativos correspondientes.

El comunicado remarcó un aspecto central: el maltrato y el abandono están penados por la Ley 14.346, y los animales dependen por completo de la responsabilidad humana. “No pueden denunciar, no pueden defenderse solos. Dependen de nosotros”, señalaron.

A pesar de la gravedad del caso, destacaron la rápida comunicación del personal policial: “agradecemos al Puesto Policial por dar aviso y acompañar la intervención”.

El estado actual de los perros

El 17 de noviembre, Fauna Urbana emitió una actualización: ambos perros continúan en una situación muy delicada.

Uno de ellos, un pitbull extremadamente delgado, prácticamente piel y hueso, muestra señales profundas de trauma: no puede comer tranquilo porque otro perro, también rescatado, no lo deja acercarse al alimento. Cuando lograron separarlo, devoró dos contenedores grandes “como quien no sabe si volverá a tener un plato lleno”.

La escena, describen, “parte el alma”.

El comportamiento que muestran los perros coincide con lo que el Área de Fauna Urbana observa habitualmente en animales utilizados para pelea o sometidos a situaciones de violencia: permanecen en estado de hipervigilancia, enfrentan niveles de estrés extremo, viven con miedo constante y desarrollan una protección desesperada del alimento, aun cuando la comida sea suficiente. No se trata de agresividad, subrayan desde el área, sino de respuestas de supervivencia propias de quienes arrastran experiencias traumáticas.

Frente a este cuadro, el equipo aplica un protocolo de trabajo intensivo que incluye alimentación separada y supervisada, controles veterinarios permanentes, la generación de entornos seguros para reducir el estrés y la observación continua de conductas vinculadas al trauma. Todo esto se sostiene con un componente central: paciencia, cuidado y contención emocional.

“Cada plato lleno, cada palabra suave, cada rato de compañía les devuelve un poquito de dignidad y calma”, expresaron.

Responsabilidad social y legal

El caso reveló nuevamente un problema persistente en la ciudad. Desde Fauna Urbana recordaron que el abandono animal no es ignorancia ni falta de recursos, sino crueldad. Y advirtieron que el área intervendrá “todas las veces que sea necesario”.

Aunque los dos perros rescatados ya están a salvo, el mensaje es claro: no deberían haber llegado a este extremo.

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