En el marco de las recientes Jornadas Nacionales de Políticas Públicas y Derechos de los Seres Sintientes, el Área de Soluciones Alternativas al Conflicto de la Fiscalía presentó un modelo de trabajo que apuesta al diálogo, la escucha y la construcción de acuerdos para resolver conflictos comunitarios y casos vinculados al maltrato animal.
Lejos de la lógica tradicional de los procesos penales, donde un juez determina una sanción, este espacio busca promover la “autocomposición”, es decir, que las propias partes involucradas puedan encontrar una solución pacífica con el acompañamiento de un mediador.
Desde el organismo destacaron que el objetivo es generar ámbitos más humanos, accesibles y menos traumáticos para quienes atraviesan un conflicto.

Una justicia basada en el diálogo
El proceso de conciliación penal se caracteriza por ser ágil, flexible y centrado en garantizar una tutela efectiva de derechos, apoyándose en dos principios fundamentales: la voluntariedad y la confidencialidad.
“Nadie está obligado a participar y todo lo que se conversa en las reuniones es estrictamente confidencial”, explicaron desde el área, remarcando que esto permite que las personas puedan expresarse con honestidad y sin temor.
Además, señalaron que el trabajo se desarrolla respetando plenamente las garantías constitucionales y evitando situaciones de revictimización.
El denunciado cuenta siempre con el acompañamiento de su abogado defensor, mientras que el proceso busca proteger emocionalmente a quien sufrió el conflicto, evitando exposiciones innecesarias o situaciones traumáticas.

El desafío de mediar en casos de maltrato animal
Uno de los aspectos más innovadores del trabajo presentado tiene que ver con las denuncias relacionadas al bienestar animal.
El principal desafío aparece porque los animales no humanos no pueden expresarse verbalmente en una instancia de mediación. Frente a esta dificultad, el Servicio de Soluciones Alternativas desarrolló una estrategia basada en el trabajo conjunto con asociaciones protectoras, áreas de Fauna Urbana y dependencias de Zoonosis municipales.
Siguiendo la impronta del psicólogo y mediador internacional Juan Carlos Vezzulla, los especialistas actúan como “portavoces comunitarios” capaces de trasladar a la mesa de diálogo las necesidades concretas del animal afectado.
“Traducir” las necesidades del animal
A través de esta red interdisciplinaria, los mediadores pueden incorporar al proceso aspectos esenciales vinculados al bienestar animal, como alimentación adecuada, atención veterinaria, vacunación, espacio de recreación y compromisos de cuidado sostenido en el tiempo.
De esta manera, denunciantes y denunciados pueden acordar pautas claras y supervisadas para corregir situaciones de descuido o maltrato, generando soluciones rápidas y con impacto directo en la calidad de vida del animal.
“El acceso a la justicia también implica abrir espacios desestructurados donde el diálogo constructivo reemplace a la confrontación”, remarcaron desde el Área de Soluciones Alternativas.
Una mirada restaurativa
La propuesta presentada durante las jornadas reafirma una mirada restaurativa de la justicia, donde el objetivo no es únicamente sancionar, sino también reparar vínculos, reconstruir convivencias y prevenir nuevos conflictos.
A través de la escucha activa, la mediación y la construcción de acuerdos, el área continúa consolidándose como un espacio clave para la resolución pacífica de conflictos dentro de la comunidad.

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