Catástrofe ambiental en la cordillera: observadores de aves exigen un plan urgente contra los incendios

Integrantes del COA Diucón de Esquel, junto a más de 80 Clubes de Observadores de Aves del país, difundieron un comunicado en el que advierten sobre el impacto irreversible de los incendios y reclaman prevención, coordinación institucional e investigación de responsabilidades.

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Una temporada que marcó un récord devastador

La región andina austral atraviesa una catástrofe ambiental sin precedentes. Según detallaron desde el COA Diucón de Esquel, en la temporada 2025-2026 ya se contabilizan más de 80.000 hectáreas arrasadas por el fuego, una cifra que supera ampliamente los registros de años anteriores.

Gabriela Tavella, coordinadora del COA, y Laura Abregú señalaron que el impacto no es solo paisajístico. “El bosque que hoy vemos quemado es un ecosistema que perdió vegetación, insectos y fauna. Las aves y otros animales deben desplazarse o mueren en el intento”, explicaron.

En 2024 se quemaron 7.500 hectáreas; en 2025 la cifra trepó a casi 32.000. El crecimiento exponencial en 2026 enciende todas las alarmas.

Especies únicas en riesgo

El comunicado advierte que el daño ecológico es incalculable. Se destruyeron sitios clave de nidificación y murieron miles de pichones que no podían volar al momento de los incendios.

Entre las especies afectadas mencionan al Cauquén Real, especie amenazada a nivel nacional; el Carpintero Gigante, que tarda meses en excavar sus nidos; el Chucao y el Huet-huet, dependientes del sotobosque; y el Picaflor Rubí, que pierde tanto su nido como las flores de las que se alimenta.

También advierten sobre el impacto en mamíferos como el Huemul, en anfibios como la Rana de los Alerces, especie microendémica cuya área fue devastada, y en polinizadores fundamentales como el Mangangá naranja.

“Muchas de estas especies existen solo acá. No podemos permitirnos seguir perdiéndolas”, remarcaron.

Más que naturaleza: impacto social y económico

Las referentes del COA subrayaron que el problema trasciende lo ambiental. El fuego afecta el turismo, el trabajo de artesanos, prestadores y pobladores rurales.

“El bosque es de todos. No es solo paisaje, es sustento, identidad y trabajo”, expresaron, al tiempo que señalaron que los costos reales de la tragedia no contemplan las pérdidas individuales de quienes combaten el fuego desde sus hogares o dejan de generar ingresos.

Además, advirtieron que los animales desplazados se convierten en “refugiados ambientales”, obligados a competir en territorios ya ocupados, lo que incrementa la mortalidad.

Prevención y coordinación: el eje del reclamo

Las organizaciones remarcan que no buscan establecer culpas, tarea que corresponde a la Justicia, pero sí exigen investigación, determinación de responsabilidades y condena a los responsables materiales de los incendios.

El eje central del planteo es claro: prevención y articulación interinstitucional.

Sostienen que el combate del fuego no puede depender únicamente de una jurisdicción y que es necesario coordinar acciones entre Parques Nacionales, Provincia, INTA, universidades, áreas técnicas y organizaciones ambientales.

“Las tareas de prevención en invierno son infinitamente menos costosas que enfrentar incendios descontrolados en verano”, afirmaron. También reclamaron actualización de protocolos ante el cambio climático, mayor presencia de brigadistas y acuerdos efectivos entre jurisdicciones.

Un llamado abierto a las instituciones

El comunicado cuenta con la adhesión de más de 80 Clubes de Observadores de Aves de todo el país, nucleados en Aves Argentinas.

Desde el COA Diucón aseguran que están abiertos al diálogo y dispuestos a participar en mesas de trabajo. “Tenemos conocimiento científico y experiencia local. Es momento de sentarnos todos y planificar a futuro”, señalaron.

La advertencia es contundente: si no se modifican las estrategias actuales y no se fortalece la prevención, el próximo verano podría duplicar las cifras actuales.

El mensaje final es tan simple como urgente: el bosque no puede esperar.

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