Caso Pepón: la fiscalía busca que la sanción sirva para generar conciencia sobre el maltrato animal

La procuradora fiscal Cecilia Bagnato, referente de la Unidad Fiscal Especializada en Ambiente y Delitos contra Animales, explicó cómo se abordan los casos de maltrato animal en Esquel y destacó que el objetivo es tanto sancionar como generar un cambio cultural en la sociedad.

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La reciente resolución judicial del caso “Pepón”, que impuso 60 horas de trabajo comunitario en Fauna Urbana a la mujer imputada por maltrato animal, abrió el debate sobre cómo se abordan estos casos en la Fiscalía de Esquel. En diálogo con Dante Lobos en Otra vuelta de tuerca, la procuradora fiscal Cecilia Bagnato explicó que la intervención no se limita a sancionar, sino que busca generar conciencia y transformar una cultura que durante años consideró a los animales como objetos.

“Hay que entender que los animales no son cosas. Son seres sintientes, tienen derechos y merecen protección”, subrayó Bagnato.

La funcionaria integra la Unidad Fiscal Especializada en Ambiente y Delitos contra Animales (UFE-AyDA), creada este año por el Ministerio Público Fiscal de Chubut. En Esquel, la agencia cuenta con una estructura pequeña, pero trabaja de manera articulada con otras áreas del Estado, como Zoonosis y Fauna Urbana, a cargo de Patricia Giacobone, además de veterinarias y fuerzas de seguridad.

Más de 30 casos desde abril

Desde que se habilitó la unidad especializada, en abril de 2025, se registraron más de 30 denuncias por maltrato animal. En algunos casos se logró una conciliación; en otros, los animales fueron retirados de sus tutores y entregados al refugio municipal, donde reciben atención y contención.

“Trabajamos muy bien con las veterinarias y con Fauna Urbana. Cuando hay un caso grave, allanamos, retiramos el animal y tratamos de no devolverlo si el tutor no puede garantizar un cuidado responsable”, explicó la fiscal.

Las denuncias llegan por distintas vías: vecinos, veterinarias o personal municipal. El patrón más común, dijo Bagnato, no siempre es la violencia directa, sino el abandono y la negligencia prolongada.“ hay perros atados todo el día, sin agua, sin comida. Eso también es maltrato”, enfatizó.

El caso Pepón: una condena ejemplar

En el expediente del perro mestizo Pepón, la fiscalía calificó los hechos como “maltrato y crueldad animal” bajo la Ley Nacional 14.346. El animal presentaba anemia, desnutrición, parásitos e infecciones severas que le provocaban dolor y pérdida del equilibrio. La resolución se alcanzó por acuerdo conciliatorio, mediante el cual la imputada deberá realizar 60 horas de trabajo comunitario en Fauna Urbana, con un plazo de tres meses para cumplirlo.

“La idea no es solo sancionar, sino que la persona pueda vincularse con los animales, ver el afecto que dan y reflexionar sobre lo que hizo”, explicó Bagnato.

Si la mujer no cumple el acuerdo, el caso volverá a la justicia penal y podría derivar en una condena. Según informaron desde Fauna Urbana, debía presentarse este miércoles y jueves a las 7 de la mañana para comenzar a cumplir las horas impuestas por la Justicia, pero no lo hizo ni avisó de su ausencia ni presentó justificación alguna. En caso de persistir el incumplimiento, el área municipal deberá informar la situación a la Fiscalía para que proceda en consecuencia.


De todos modos, la fiscal Cecilia Bagnato aclaró que la mujer cuenta con un plazo total de tres meses para completar las 60 horas de trabajo comunitario establecidas en el acuerdo.

Conciencia, prevención y cambio cultural

La procuradora destacó que más allá de las sanciones, el desafío principal es la prevención y la educación. “Como sociedad tenemos que cambiar la mirada. La ley actual es de 1954 y quedó desactualizada, pero el cambio real empieza con la conciencia. Así como pasó con la violencia de género, hay que avanzar hacia una cultura que respete a los animales”, sostuvo.

Bagnato valoró el proyecto de la Ley Conan, actualmente en debate nacional, que amplía los supuestos de maltrato y eleva las penas, aunque insistió en que no todo debe resolverse con castigo penal.

“Las sanciones sirven, pero lo más importante es la educación y el trabajo conjunto con las instituciones locales”, remarcó.

La experiencia de la Fiscalía de Esquel muestra un camino posible: articular la justicia, las áreas municipales y la comunidad para enfrentar el maltrato animal de manera integral.

“Estamos cambiando una cultura, y eso lleva tiempo. Pero cada denuncia, cada rescate y cada caso que se resuelve es un paso más hacia una sociedad que entienda que los animales sienten y merecen respeto”, concluyó la fiscal.

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