Lucas Rosales, prestador turístico de Bahía Rosales, aseguró que si bien el riesgo de incendios siempre estuvo presente, nadie esperaba una situación de esta magnitud: “Basta con recorrer el parque para ver que no quedaron turistas, se fue todo el mundo”, señaló.
Cuando el fuego se acercó al sector, las llamas se veían desde todos lados, lo que generó temor y motivó una decisión clave: suspender las reservas y desalentar la llegada de visitantes, ya que mostrar esa realidad “no colaboraba turísticamente”.
Una temporada que prometía récord
Rosales explicó que enero y febrero estaban prácticamente completos, con una fuerte presencia de turistas y también de visitantes locales.
Las condiciones climáticas, el contexto social y la prohibición de hacer fuego en campings libres habían impulsado una demanda histórica en los campings organizados.
“Todos los prestadores nos preparamos: más personal, más mercadería, más inversión. Estábamos listos para una gran temporada”, remarcó.
Costos, cancelaciones y reducción de personal
El incendio provocó cancelaciones masivas, reprogramaciones de vacaciones y pérdidas económicas directas, como mercadería vencida y gastos fijos imposibles de frenar.
Actualmente, de siete empleados habituales, solo dos o tres permanecen trabajando, y no se descarta cerrar o reducir al mínimo la actividad si la situación no mejora.
Un modelo turístico en revisión
Rosales fue contundente al señalar que el modelo de manejo del parque debe replantearse. Recordó que desde 2013–2014 los incendios se repiten y que la acumulación de biomasa vuelve imposible apagar un incendio forestal de esta magnitud.
“Va a haber que repensar la conservación y también cómo se sale de esta situación desde el turismo”, afirmó.
Campings abiertos y apuesta a los domos
Pese al contexto, Bahía Rosales continúa abierta. Los campings y complejos del sector están habilitados, con fogones en funcionamiento y sin presencia de humo en la zona.
La apuesta actual está puesta en los domos, que suelen mantener demanda incluso con clima adverso: “Febrero seguro, hasta Semana Santa también. Vamos a seguir abiertos en la medida que la gente responda”, indicó.
Tarifas y servicios
- Acampe: desde $14.000 por noche
- Domos: desde $90.000 para dos personas y hasta $150.000 / $160.000 para cuatro
- Proveeduría: bebidas, carnes, hamburguesas y artículos básicos
- Accesos habilitados, con retén policial en Quebrada de León
Con incertidumbre, pero sin bajar los brazos, los prestadores de Bahía Rosales buscan sostener lo que queda de la temporada y pensar en el invierno como una oportunidad.
“Esperamos que la gente siga viniendo, que acompañe a pesar de todo lo que pasó”, concluyó Rosales.
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