“Queremos que lo saquen de Esquel, no queremos verlo acá. No podemos convivir con los parientes de él en el mismo barrio”, sostuvo Daniela Santillán, sobrina de Ana. La familia insistió en que Vargas debe permanecer en un lugar de mayor seguridad, al considerar que su permanencia en la ciudad genera temor e incomodidad entre los vecinos.
La familia también exigió la restitución de la vivienda de Ana Calfín a sus hijos, ya que durante el proceso judicial fue entregada en custodia al propio Vargas. “La casa es de ella, y ahora de sus hijos. Queremos que se nos devuelva la llave. Supuestamente el 28 de agosto, con la condena firme, se resolverá”, explicó Daniela.
Por su parte, Miguel Santillán, padre de Ana, recordó que había anticipado la fuga de Vargas hacia Chile: “Cuando escapó, yo dije que se iba a ir para Chile y después me dieron la razón. Lo encontraron rápido, pero nosotros seguimos pidiendo justicia de manera tranquila, sin hacer desorden ni venganza”.
En una semana especialmente sensible, al cumplirse dos años del femicidio, los familiares resaltaron el recuerdo de Ana y la necesidad de cerrar esta etapa para poder seguir adelante. “Ana era alguien muy especial para nosotros. Esperamos que el 28 se termine todo esto para poder avanzar”, concluyó su padre.
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